El presidente colombiano, Andrés Pastrana, repudió la escalada dinamitera

La compleja situación colombiana salpicada por el IRA

JOSE RAMOS BOGOTA, AFP

 

Al menos cien personas murieron desde la semana anterior en hechos relacionados con la ofensiva militar y las incursiones de los guerrilleros marxistas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC, 16.500 efectivos) y del guevarista Ejército de Liberación Nacional (ELN, 4.500).

Por otro lado, el país volvió a vivir bajo el temor de los atentados urbanos.

El ELN activó el jueves nueve bombas de bajo poder en distintos barrios de Medellín (430 km al noroeste de Bogotá), y en la tarde un coche bomba en el pueblo antioqueño de Marinilla (400 km al noroeste), que dejó un muerto y 25 heridos.

Por la noche, desconocidos activaron un carro bomba en un sector residencial de Medellín, cerca de los estudios de la cadena radial Caracol, con saldo de 43 heridos, y este viernes un coche bomba explotó en pleno centro de Cúcuta (noreste, en la frontera con Venezuela), causando destrozos, según fuentes policiales.

Además, al menos 20 guerrilleros del ELN y de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC, marxistas) murieron el jueves en el noreste del país, al explotar un camión en el que transportaban varios cilindros de gas repletos de explosivos.

Otros once miembros de las FARC fueron abatidos este viernes por el ejército durante una operación en la que las tropas rescataron a seis civiles secuestrados por los rebeldes el pasado lunes.

El presidente colombiano, Andrés Pastrana, repudió la escalada dinamitera y anunció que el ejército seguirá «obteniendo éxitos y combatiendo sin pausa» a los insurgentes, a menos que éstos accedan a negociar la paz en un entorno de cese al fuego y hostilidades.

La ofensiva militar, la de mayor envergadura lanzada este año en el país andino, se concentra en los selváticos y cocaleros departamentos de Guaviare, Guainía, Meta y Vichada (sureste), donde habrían muerto decenas de rebeldes marxistas y unos 15 han desertado, de acuerdo con el alto mando castrense.

El ejército, que combate con unos 6.000 soldados y cuenta con aeronaves artilladas y equipos de visión nocturna, anunció su decisión de aniquilar o lograr la rendición de más de 2.000 guerrilleros de las FARC que dice tener cercados en esa región.

El jefe de la Fuerza de Despliegue Rápido (Fudra) del ejército, el general Carlos Fracica, a cargo de la operación, consideró como «muy poco probable» que los rebeldes puedan eludir el cerco y volver a la zona despejada de 42.000 km2 del sur del país, escenario desde enero de 1999 del diálogo de paz sin cese al fuego con el Gobierno y bajo control guerrillero desde noviembre de 1998.

Los gobiernos de Bogotá y Washington rechazaron una propuesta de congresistas colombianos de legalizar la producción, tráfico y consumo de drogas en el país andino, el mayor productor mundial de cocaína y un importante proveedor de heroína, como un mecanismo para desbaratar el negocio criminal del narcotráfico.*

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