Rebelión interna en el partido de Cardoso

BRASILIA, ANSA

 

Lejos de sus mejores momentos, el presidente de Brasil, Fernando Henrique Cardoso, está sufriendo una rebelión en su propio partido, donde los principales dirigentes le recordaron que no será él quien decida, en soledad, el nombre del candidato para las elecciones de 2002.

La rebelión apunta, en especial, contra la posibilidad de que el ministro de Economía, Pedro Malán, sea el candidato oficialista a la sucesión de Cardoso, como, al parecer, le gustaría al actual Presidente.

«No es Cardoso quien va a escoger al candidato a Presidente; será el partido, a partir de un consenso. Evidentemente, su opinión es la que más pesa, pero nuestro partido no tiene un dueño», dijo el gobernador de Ceará, Tasso Jereissati.

Jereissati es uno de los dirigentes del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) que ya admitió que le gustaría ser el candidato a Presidente de esa fuerza para los comicios de octubre de 2002.

Jereissati estuvo en Brasilia, donde se reunió con otros dirigentes del PSDB, como el titular de la Cámara de Diputados, Aécio Neves, otro de los postulantes, para intentar poner límites a los movimientos internos del presidente Cardoso.

Los líderes «tucanes», como se los llama a los dirigentes del PSDB, buscan evitar, en especial que el candidato del oficialismo sea el ministro de Economía, Pedro Malán, considerado el delfín de Cardoso.

Cardoso fue reelecto en 1998 y ya no puede presentarse a un nuevo turno electoral.

Los líderes oficialistas consideran que Malán no es un hombre del PSDB ya que no está ni siquiera afiliado y estiman que sus posibilidades electorales no son las mejores ya que la economía no atraviesa, precisamente, una fase de esplendor.

En el segundo trimestre, el Producto Bruto Interno cayó el 0,99 por ciento en relación a los tres primeros meses del año, una baja inédita desde noviembre de 1998.

«Malán es un buen nombre, pero no lo incluyo en la lista de posibles candidatos del PSDB porque no está afiliado al partido», dijo Aécio Neves.

Analistas locales consideran que Malán es el «candidato del corazón» de Cardoso, mientras que el ministro de Salud, José Serra, es el «candidato de la razón» del Presidente.

El problema para el oficialismo es que ninguno de sus candidatos supera el 10 por ciento en las encuestas de intención de voto.

En los últimos días, Cardoso instó públicamente a Malán a que se afiliara al PSDB y sugirió que sería un buen candidato a su sucesión.

Pero, con la economía en declive y un creciente malhumor popular, ya no parece en condiciones de definir en soledad quién será el candidato oficialista a su sucesión.

Incluso, Malán no despierta muchas simpatías entre los empresarios, a excepción de algunos dirigentes de la banca.

«Malán es un hombre preparado, pero no basta con eso para ser candidato. Tiene que tener votos, también», expresó Antonio Ermírio de Moraes, dueño del grupo Votorantim. *

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