Moscú no renuncia al tratado antimisiles

El gobierno estadounidense auspició ayer un acuerdo con Rusia sobre el escudo espacial antes de la cumbre de los presidente George W. Bush y Vladimir Putin, en noviembre en Texas, aunque Moscú reiteró su rechazo a renunciar al tratado antimisil ABM de 1972.

El subsecretario del Departamento de Estado norteamericano, John Bolton, mantuvo ayer conversaciones con el viceministro de Relaciones Exteriores ruso, Georgy Mamedov, y debe reunirse hoy a o el viernes con el jefe de la diplomacia rusa, Igor Ivanov.

En una entrevista concedida a la radio Eco de Moscú, Bolton afirmó que es importante arribar a un acuerdo con Rusia para salir juntos del tratado ABM (sobre la limitación de los sistemas antimisiles balísticos) para abrir el camino al escudo espacial y a una nueva fase estratégica, antes de la cumbre de Texas.

El motivo es claro: éste será el último encuentro entre los dos presidentes antes del inicio de los ensayos del escudo espacial que tendrán lugar en Alaska a principios del 2002.

Luego de esto sólo será una cuestión de tiempo para que Washington desahucie el tratado ABM.

El ministro de Relaciones Exteriores ruso se apresuró a expresar a Bolton la necesidad de «ulteriores reducciones de las armas estratégicas ofensivas, a condición de que el tratado ABM sea preservado en su forma actual».

Moscú no sólo es contrario al escudo espacial sino que insiste en la intangibilidad del tratado, pero condiciona a esto también sus mismas propuestas para una reducción masiva de las cabezas nucleares ofensivas, a la que Washington se reservó dar una respuesta poco antes de la cumbre de Texas.

Aparentemente es un verdadero y propio escalón que podría esconder la voluntad de las dos partes de buscar más allá de las divergencias estratégicas, que parecen hasta el momento insuperables, un compromiso político. El subsecretario norteamericano, responsable de la seguridad internacional, explicó que Washington no pretende «violar» el tratado de 1972, sino retirarse de ese entendimiento con Rusia o «superarlo» juntos.

Si esto no es posible, entonces la Administración Bush hará uso de la cláusula de prevé que se puede denunciar con una anticipación de seis meses.

El funcionario estadounidense recordó que el proceso de creación del escudo «es cuestión de meses, no de años».

«Creo que los dos presidentes estarían desilusionados si no conseguimos progresos consistentes (para noviembre próximo) y no tengan nada de qué hablar en Texas», afirmó Bolton, negando que la de noviembre sea una fecha que concluya con todo tipo de tratativas.

El subsecretario, que es responsable del control de los armamentos y la seguridad internacional, hizo saber que si se realizan progresos suficientes de aquí a noviembre próximo, en Texas, Putin y Bush podrían ofrecer una declaración política conjunta, quizás aún ante la falta de una acuerdo estratégico completo.

Fuentes gubernamentales rusas –citadas por la agencia Interfax– subrayaron que Rusia permanece inamovible respecto de cualquier intento de renunciar al ABM para abrir el camino al escudo espacial, y aseguraron que el diálogo tiene lugar y es «constructivo».

No se desean crear otros obstáculos antes de la reunión entre Ivanov y el secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, prevista en Estados Unidos para el próximo 19 de setiembre.

Tal encuentro deberá preparar la cumbre de noviembre entre ambos presidentes aunque estos se verán los rostros en Shanghai, en octubre, en ocasión de la Conferencia Asia-Pacífico.

El 26 de setiembre en Nápoles, en la reunión de ministros de Defensa de la OTAN, tendrá lugar una reunión entre el ministro de Defensa de Moscú, Serghiei Ivanov y su colega estadounidense Donald Rumsfeld. *

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