El juez Baltasar Garzón encabezó el operativo

Policía vasca desarticula comando de la ETA

La policía encontró en el transcurso de la operación, coordinada por el juez Baltasar Garzón, un laboratorio electrónico y un almacén «muy importante» de material tecnológico, armas y explosivos, entre ellos 40 teléfonos móviles preparados para activar bombas, informó en rueda de prensa el consejero de interior del gobierno vasco, Javier Balza.

«Se trata de la operación más importante desde los años 80′ contra la infraestructura de ETA en Guipúzcoa» llevada a cabo por la Ertzaintza, señaló Balza.

El éxito policial se produce en una etapa de diálogo entre Madrid y el gobierno vasco, que se han propuesto mejorar la colaboración entre ambas fuerzas policiales, a menudo con interferencias en las intervenciones. La Ertzaintza se queja de que Madrid le hurta información.

El lehendakari (presidente del gobierno autónomo vasco), Juan José Ibarretxe, colocó la lucha anti-ETA como máxima prioridad de su gobierno al comenzar la legislatura, en junio pasado.

Madrid, por medio de su ministro del Interior, Mariano Rajoy, felicitó al gobierno vasco por la operación, que culminó con la desarticulación del llamado «comando Buruntza», perteneciente al «complejo Donosti», el más sanguinario de ETA.

Balza destacó el «esfuerzo permanente» de la Ertzaintza en la lucha contra ETA «a pesar de que no siempre es así reconocido».

Cinco de los detenidos, todos ellos menores de 30 años, pertenecían al comando Buruntza y de los otros tres se investiga su relación con la célula armada.

La policía encontró en el garaje de una vivienda de Zizurkil (Guipúzcoa) un coche bomba preparado para atentar en los próximos días, según la policía vasca.

«Ha sido un fuerte golpe a la operatividad del Comando. La decisión de intervenir ayer ha sido por la posible inminencia de un atentado con el coche que se ha localizado», dijo Balza.

En la operación la policía se ha incautado de un total de 160 kilos de explosivos, la mayor parte de titadine, cinco subfusiles, dos fusiles de asalto, tres pistolas, una escopeta recortada, granadas, y unos 40 teléfonos móviles preparados para hacer estallar artefactos.

Esta es la cuarta operación antietarra de la Ertzaintza desde que el grupo separatista vasco rompió la tregua, en diciembre de 1999, y la decimoquinta célula armada que desarticula en el último decenio.

La Ertzaintza continúa mientras la investigación sobre la paternidad de un juguete trampa, cargado con pólvora, abandonado en un bar de San Sebastián, que causó el lunes pasado la muerte a una mujer y heridas muy graves a un niño de año y medio.

«No se descarta ninguna hipótesis’, señaló ayer el presidente del parlamento vasco, Juan María Atutxa, quien apuntó que los teléfonos móviles encontrados hoy y el coche de juguete no guardan relación. *

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