El telón de fondo para los esfuerzos diplomáticos en el Medio Oriente

Espiral de violencia

Un día después del anuncio de una cumbre entre el líder palestino, Yasser Arafat, y el canciller israelí Shimon Peres, la semana próxima en Berlín, palestinos e israelíes volvieron a enfrentarse en una nueva ola de violencia.

Cuatro palestinos murieron en las cercanías de Nablus, en el hecho más grave de la jornada, desatando versiones israelíes y palestinas que difirieron notablemente.

Un portavoz militar dijo que una unidad de elite del ejército israelí especializada en operaciones de contraguerrilla tendió una emboscada a tres palestinos armados, que fueron sorprendidos colocando una mina sobre una calle que conduce a una base militar sobre el Monte Eival, al noreste de Nablus.

Los soldados –de acuerdo a esta versión– dispararon y dieron muerte a dos miembros del grupo, mientras el tercero logró escapar. Un par de horas más tarde, continuó el portavoz, los soldados dispararon en la misma localidad contra otros tres palestinos, uno de ellos armado, matando a dos.

Por su parte, el gobernador militar palestino de Nablus, Mamud Allul, no dudó en calificar de «masacre» la acción israelí.

Allul dijo que tres de los cuatro muertos eran civiles palestinos totalmente ajenos a la lucha armada que se libra entre las partes.

Según el gobernador, los palestinos habían llegado al puesto de choque para socorrer a un combatiente herido, cuando los soldados isrelíes abrieron fuego dándoles muerte.

Otra versión la suministró el Centro de Prensa Palestino, que señaló que los soldados irrumpieron en la aldea de Beit Iba, raptando a cuatro palestinos cuyos cadáveres con signos de tortura fueron luego hallados abandonados en un olivar cercano.

En la Franja de Gaza, horas después, un agente de la seguridad palestina Bilal Al-Ghoul, de 23 años, fue muerto, según fuentes locales, por misiles disparados desde helicópteros militares contra su automóvil en las proximidades del campo de refugiados de El Bureij.

En otro vehículo viajaba Mohammed Deif, jefe de Hamas buscado intensamente por Israel, quien resultó ileso, según dijo la televisión israelí.

Poco antes, seis agentes palestinos resultaron heridos por misiles disparados contra un local que albergaba una estación de policía cerca de Khan Yunes, ataque que la Autoridad Nacional Palestina (ANP) consideró «sin motivo».

Un portavoz militar dijo que el ataque fue en repuesta a la caída de bombas de mortero sobre un grupo de asentamientos y sobre una posición del ejército en el área.

Otro edificio de la seguridad palestina fue dañado por el ejército en la aldea cisjordana de Arrabe, en el distrito de Jenin, después que, a poca distancia, dos civiles israelíes, el conductor de un carro de basura y su compañero, fueron heridos por francotiradores palestinos.

Otro palestino, Mahmud Giaser, de 23 años, fue muerto por disparos israelíes en Rafá, sur de la Franja de Gaza, sin que anteriormente se hubiesen registrado incidentes o disparos con soldados judíos, dijeron fuentes de la seguridad y hospitalarias de Gaza.

Sobre el frente diplomático, el ministro de exteriores alemán Joschka Fisher, quien concluyó hoy reuniones con israelíes y palestinos, afirmó que un encuentro entre el presidente palestino, Yasser Arafat, y el canciller israelí, Shimon Peres, deberá ser cuidadosamente preparado para que pueda tener alguna posibilidad de éxito.

En Berlín, la portavoz del ministerio de exteriores germano dijo que aún no se ha fijado la fecha ni el lugar de la reunión.

El encuentro, advirtió Fisher, deberá ser atentamente preparado para que pueda tener alguna posibilidad de éxito, a la luz de los estrechísimos márgenes de maniobra a disposición de Arafat y Peres.

Una discusión sobre la «emergencia palestina» y la ayuda árabe fue desarrollada ayer en la reunión de ministros Exteriores de la Liga Arabe en la que estuvo presente el líder palestino, Yasser Arafat.

El debate entre los 17 ministros y cinco jefes de delegaciones –Arafat partió ayer por la tarde a la India, luego de estar presente en su primera parte– giro en torno a la posibilidad de «una posición de unidad firme que contraste la agresión israelí contra los palestinos», afirmó Nabil Shaath, ministro palestino.

El dilema no resuelto hasta el momento es si se decide un boicot político y económico contra Israel, ambas medidas ya propuestas y discutidas en precedentes reuniones.

A estas medidas se opusieron Egipto y Jordania, los dos únicos países árabes que firmaron acuerdos de paz con Israel y la Autoridad Nacional Palestina.

La posición más acérrima es la de Irak que intentó obtener de los otros países árabes un apoyo a su oferta de poner a disposición de los palestinos 1.000 millones de euros. «Estamos prontos a tener esta suma –dijo el ministro iraquí Naji Sabri– sacándola de nuestros provecho de la cesión de petróleo, del programa de la ONU ‘petróleo por alimentos'». Arafat solicitó un ulterior compromiso de Estados Unidos para obtener «el cese de la agresión y la aplicación del informe Mitchell». Arafat habló de 1.200 víctimas y 34.000 heridos palestinos, en los once meses de Intifada.*

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