"Estaban grabando todo", afirmó Gorbachov
Una conversación entre el presidente soviético Mijail Gorbachov y otros líderes en la que se discutió la remoción del jefe de la KGB y el ministro de defensa, que fue intervenida, provocó la intentona golpista de 1991, declaró el propio Gorbachov al diario Los Angeles Times.
La revelación, hecha durante una entrevista con el diario angelino y publicada este domingo, da una nueva visión sobre el fallido putsch, que precipitó el colapso de la Unión Soviética
Gorbachov dijo que los golpistas decidieron actuar debido a una conversación confidencial que sostuvo con Boris Yeltsin, entonces presidente de la República Rusa, y Nursultan Nazarbayev, el líder de la entonces república soviética de Kazajastán, el 29 o 30 de julio de 1991.
Precisó que los tres discutieron la inminente firma de un nuevo Tratado de la Unión entre las 15 repúblicas soviéticas así como el futuro del entonces jefe de la KGB Vladimir Kryuchkov y del ministro de Defensa Dmitry Yazov. «En un momento discutimos la remoción de mucha gente, aquellos que tenían edad de retirarse, que eran una carga. Y mencionamos nombres: Yazov, Kryuchkov», señaló Gorbachov.
El ex líder soviético aclaró que en ningún momento se consideró causarles daño a los oficiales mencionados. «Hubieran sido retirados como generales y mariscales, con sus dachas (casas de veraneo) intactas», precisó.
Pero agregó que la conversación fue secretamente grabada por la KGB, y Kryuchkov se enteró en seguida que sus días al frente del servicio secreto estaban contados.
«Estaban grabando todo. Nos escuchaban con micrófonos», recordó el ex presidente soviético.
Dijo que Kryuchkov, considerado el autor intelectual del golpe, utilizó las grabaciones para persuadir a un vacilante Yazov a unirse a la conspiración y enviar tropas a Moscú.
Los tanques se desplazaron hacia sitios claves en la capital soviética el 19 de agosto de 1991, cuando Gorbachov estaba de vacaciones en Crimea.
Pero el golpe, liderado por Kryuchkov y demás miembros del llamado «Comité de Emergencia», fracasó cuando los soldados rasos rehusaron actuar contra los reformistas y declararon su lealtad a Yeltsin.
Gorbachov dijo que los conspiradores peleaban en definitiva por conservar sus trabajos y sus prebendas, y que sus afirmaciones de luchar para salvar a la Unión Soviética fueron «una cortina de humo». *
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