Hamas amenaza con nuevos atentados antijudíos
Ayer, además, murió en Nablus un militante de Al-Fatah, Yasser Bedawi, herido el viernes en una misteriosa explosión atribuida por fuentes locales a los servicios secretos israelíes.
Según las autoridades palestinas, a Abu Zeid lo mataron militares israelíes –con dos cohetes tierra-tierra disparados contra su casa en la periferia de Rafah– para hacer callar a uno de los comandantes de los Comités de resistencia popular que, hace meses, encabeza una dura guerra de desgaste contra los soldados y colonos israelíes.
Israel niega por su parte tener algún tipo de responsabilidad en el hecho y afirma que el hombre murió mientras manipulaba una bomba.
Ayer Abu Zeid fue inhumado junto con sus hijos al finalizar un funeral de rabia popular en el que participaron militantes de los principales grupos palestinos, desde al-Fatah (en la que militaba) hasta Hamas y la Jihad islámica.
Al clima de alarma existente entre los millones de palestinos de la franja de Gaza se sumó la alarma de un responsable militar de la zona, el general Abdel Razeq Majaidah, según el cual «se nota en los últimos días una fuerte escalada militar israelí».
Esta alarma se expresa con el recurso a los cohetes tierra-tierra, a los helicópteros Apache «e incluso a ataques indiscriminados contra la población inerme».
En horas de la noche, duros combates tuvieron como escenario la zona de Belén, Cisjordania, donde resultaron heridos tres miembros de los servicios de seguridad palestinos.
En Israel, entretanto, se viven jornadas de intensa preocupación, en el temor de que los hombres-bomba islámicos vuelvan pronto a entrar en acción.
Nuevos planes de lucha contra la Intifada fueron discutidos ayer por el premier Ariel Sharon en un encuentro, el primero en su tipo en los últimos meses, con el Estado Mayor del ejército, en el que también tomó parte el jefe del Mossad –servicio de espionaje– Efraim Halevy.
Sobre los temas en relación con los cuales se debatió no hubo informaciones directas.
En términos generales, dijo una fuente bien informada, los jefes militares compartieron la línea de Sharon, según la cual sería un error para Israel relanzar negociaciones de paz con los palestinos mientras prosigan la violencia y los atentados.
«Debemos oponer a los palestinos un muro sin grietas», habría sugerido uno de los estrategas.
Por su parte, el ministro de Defensa, Benyamin Ben Eliezer, se ha dado cuenta de que el cierre a ultranza de los Territorios podría volverse en contra de Israel.
Ayer el ministro autorizó, por primera vez en los últimos tres meses, la entrada en Israel de 5.000 obreros palestinos.
La medida es considerada completamente inadecuada en los territorios, donde se registran altísimas tasas de desocupación desde que Israel impuso el cierre de los pasos entre las distintas zonas.
Al mismo tiempo, los servicios de seguridad israelíes temen que el ir y venir de la gente favorezca que se proyecten nuevos atentados. Ayer, en el paso de Karni (Gaza), en un camión palestino de aspecto inocuo, fueron hallados miles de proyectiles destinados a la Intifada. *
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