"Conejillo de Indias" en la crisis de los países emergentes

Tiempos difíciles para Argentina

ISIDORO GILBERT

 

Como ayer no hubo operaciones en el mercado local debido al feriado (aniversario del fallecimiento del general San Martín), todas las expectativas de los que ven sólo los mercados como la señal del futuro se esperan para hoy. ¿Qué pasa que a pesar de los apoyos las reacciones son negativas? En principio los norteamericanos (como nunca comprometidos en un caso de salvataje) y el FMI le piden a la Argentina resolver la cuadratura del círculo. Debería: a) ajustar sus cuentas fiscales con déficit cero, b) pagar los intereses de la deuda; c) promover el crecimiento para cumplir con el punto anterior, d) mejorar su competitividad; como el sistema de convertibilidad lo impide, hay académicos que se inclinan por una nueva paridad para el peso y que sigan siendo convertible. O como lo indicó en la víspera el Financial Times, los sindicatos deberían entender que deben aceptar una poda de sueldos. La complejidad de la trama para un país que adeuda alrededor de la mitad de su PBI y que además, hace tres años y pico que no crece, es comprensible. Mas allá de las causas de esta situación –que para muchos analistas sería vital conocer para saber cómo atender al enfermo–, lo real es que tanto el FMI como los gobiernos del G-7 temen que si no aciertan en la solución, en pocos meses, rebrotarán las mismas dificultades y la moratoria ya no sería sólo una amenaza.

El analista del diario Clarín, Eduardo Van Der Kooy, escribe que Argentina será un caso paradigmático de cómo EEUU piensa que deben hacer para zafar de la crisis los países emergentes. Dicho de otro modo, será un «conejillo de Indias», perspectiva que el ministro de economía, Domingo Cavallo, rechazó porque incluiría una drástica modificación del tipo de cambio, cuya no alteración en una década es su obra maestra.

Ayer Federico Storani, un referente del ala progresista de la Unión Cívica Radical, pidió la integración de un gobierno de unión nacional, para poder afrontar el reclamo para reestructurar los pagos de la deuda externa, a largo plazo y con una tasa de interés razonable. Eso postuló el ex jefe de gabinete Rodolfo Terragno como bandera en las elecciones internas del radicalismo y dio la sorpresa de vencer a las huestes preferidas de Fernando de la Rúa. Pero no son sólo argentinos lo que piensan así: es creciente el número de economistas que advierten la necesidad de encarar la deuda de otra manera.

Las dificultades para alcanzar el acuerdo con el FMI se deberían a que las medidas que se supone deberían implementarse, son difíciles de compatibilizar. Lo ha dicho el gobernador bonaerense, Carlos Ruckauf. Lo indicó la ministro de Trabajo, Patricia Bullrich: vienen tiempos muy difíciles. *

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