El Ejército Popular Revolucionario visto por las autoridades mexicanas

Los planes de la segunda guerrilla mexicana

La PGR de hecho indicó que el Ejército Popular Revolucionario (EPR) logró infiltrar al izquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD) y una poderosa fracción disidente del sindicato de maestros, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE).

Se trata de la segunda guerrilla en importancia en el país después del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) de Chiapas.

El EPR también influyó en movimientos de profesionales, campesinos e indígenas a través de la organización campesina Coordinadora Nacional Plan de Ayala y grupos gremiales no identificados, según el informe.

Los planes del EPR, surgido el 28 de junio de 1996 en Aguas Blancas, en el sureño estado de Guerrero, fueron conocidos gracias a documentos incautados por la policía al allanar una casa de seguridad de la organización en Xochimilco, en la periferia sur de la capital. En estos documentos se muestra que la organización subversiva proyectaba construir bases secretas, interceptar llamadas y frecuencias de Inteligencia y militar y penetrar con «hackers» las bases de datos del gobierno.

Las evidencias fueron obtenidas por la PGR al allanar una casa de seguridad donde fueron detenidos Antonio, Héctor y Alejandro Cerezo Contreras, acusados de los atentados en tres bancos de la capital el pasado día 7.

Según la PGR, las Fuerzas Armadas Revolucionarias del Pueblo (FARP), que se atribuyeron esas explosiones –que no provocaron víctimas y sólo daños leves–, serían en realidad una «pequeña célula» del EPR y no un grupo surgido de la fragmentación de esta agrupación radical.

Después de haber logrado ya infiltrarse en el PRD, el principal referente de la izquierda mexicana y en la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, el EPR buscaba crear un «frente nacional de masas».

Para ello, pretendía valerse de «operadores políticos y militantes partidarios como profesionales de la revolución pero en la legalidad».

De acuerdo con las investigaciones de la Procuraduría, el PER «no se dividió, sino que hizo creer que habían surgido grupos derivados de su fragmentación como las FARP, como parte de una estrategia para demostrar al Estado la supuesta existencia de un gran número de organizaciones insurgentes».

Además de las FARP, se ha dado a conocer desde 1998 la presencia y actividad del Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI), supuestamente también como parte de la escisión en las filas del EPR, una agrupación que defiende la «guerra de todo el pueblo» mediante estrategias y tácticas «guevaristas» en el campo y la ciudad.

Precisamente los cinco detenidos de las FARP que organizaron el ataque a las sucursales de Banamex, el principal banco mexicano, recién adquirido en 12.500 millones de dólares por el gigante norteamericano Citigroup, eran una célula del EPR.

En los planes del EPR figuraba también crear un Departamento de Estudio del Enemigo, una Sección de Radio Inteligencia Militar y un Servicio de Información en cada región y zona de influencia.

La historia del EPR

El Ejército Popular Revolucionario (EPR) es un grupo guerrillero radical sin líderes visibles surgido el 28 de junio de 1996 en Aguas Blancas, en el sureño estado de Guerrero, al cumplirse un año de la matanza de 17 campesinos en ese sitio en manos de policías estatales.

Por su organización y presencia, el EPR es el segundo grupo guerrillero más importante después del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), alzado en armas el 1 de enero de 1994.

Sin embargo, a diferencia de los zapatistas, que sólo combatieron los primeros días contra el gobierno y después declararon una tregua indefinida, el EPR sí ha venido lanzando ataques contra blancos militares y policiales, que han dejado una estela sangrienta.

En la más importante escalada que se recuerda, el 28 y 29 de agosto de 1996, el EPR atacó puestos policiales y castrenses, en cuatro estados, provocando la muerte de 17 personas.

El 25 de mayo de 1997, en otra de sus ofensivas, se atribuyó la muerte de nueve personas en ataques contra patrullas del ejército.

En su último comunicado, difundido el pasado día 17, el EPR lanzó un llamado a otros grupos armados clandestinos a responder militarmente a la «cacería de brujas» lanzada por el gobierno, tras la explosión de tres bombas en bancos mexicanos.

Expertos en grupos armados como Guillermo Garduño, especialista en estrategia militar, considera que el EPR podría generar un conflicto peor que el de los zapatistas y señala que minimizar su fuerza podría «traer consecuencias suicidas». Garduño argumenta que a diferencia del EZLN, que está confinado en Chiapas, el EPR opera en varios estados, entre ellos Guerrero, Oaxaca, estado de México, Puebla y la capital.

El gobierno se rehusó a dialogar desde el principio con el EPR y lo tachó de «grupo terrorista», además de asestarle un fuerte golpe cuando detuvo a uno de sus cabecillas, Benigno Guzmán, en enero de 1997. *

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