"Superbomba" del IRA en Colombia

El Ejército Republicano Irlandés (IRA) probaba una «superbomba» en una zona de Colombia bajo dominio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FARC) de ese país, según reportes de los servicios secretos británicos.

El comandante de la Quinta Brigada del Ejército colombiano, general Martín Orlando Carreño, dijo: «Nuestras unidades de Inteligencia tienen conocimiento de la presencia de un grupo de ETA en cercanías de Santander (nordeste del país), que, al parecer, ingresaron al país con varios integrantes del IRA», además de los tres detenidos la semana pasada en Bogotá.

La información sobre la «superbomba», publicada hoy por varios medios británicos, asegura que los tres miembros del IRA arrestados tenían la misión específica de evaluar la efectividad del nuevo explosivo.

El tema puntual abre un interrogante sobre el proceso de paz en el Ulster, ya que si el IRA –que cesó sus operaciones armadas en 1997– estuviera efectivamente trabajando sobre una nueva bomba, ello sería una violación a un acuerdo de 1998 que podría derivar en la suspensión del Sinn Fein –el brazo político del grupo armado–, como fuerza institucional en Irlanda del Norte.

La «superbomba» mencionada por fuentes de Inteligencia británica consiste en una mezcla de gas con explosivo que consume el oxígeno y crea una enorme bola de fuego, con capacidad para matar a cientos de personas en pocos segundos.

Un experto citado por el periódico Sunday Telegraph explicó que el nuevo explosivo tiene «el potencial efecto de un pequeño artefacto nuclear».

En ella trabajaban James Monaghan, Martin McCauley y Niall Connolly cuando fueron detenidos, según la versión periodística.

Sin embargo, las autoridades colombianas explicaron que la única irregularidad detectada fue la falsedad de los tres pasaportes, por lo que en los próximos días –probablemente el miércoles– los detenidos serían expulsados del país. Las evidencias sobre los nexos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) con grupos armados y mafias, de, al menos, 18 países, crecen y dejan al descubierto los nexos internacionales de este grupo insurgente, escribió hoy el diario colombiano El Tiempo.

Durante su última visita a Bogotá, en junio pasado, el secretario de Interpol, Ronald Kenneth, calificó de «muy similar» a los atentados de ETA al ataque del 25 de mayo en el centro de Bogotá, donde murieron 4 personas y más de 50 heridos al estallar dos bombas.

Para el periódico, el armamento incautado procedente de China, Rusia, Jordania, Ucrania, Venezuela y Nicaragua es una prueba de esa afirmación.

La Fiscalía General de la Nación dictó días pasados 40 órdenes de captura, con fines de extradición, a extranjeros que, según las autoridades, ingresaron al país a negociar el tráfico de armas y de droga, adiestramiento militar a la guerrilla e intercambio de tecnología en comunicaciones e informática.

La Policía Internacional (Interpol) hizo lo propio al entregar a su oficina en Colombia 200 circulares rojas, con los datos de igual número de delincuentes y terroristas extranjeros que podrían estar en ese territorio asesorando a la guerrilla y a otros grupos ilegales.

En el listado, aseguró El Tiempo, aparecen croatas, yugoslavos, paquistaníes, turcos, israelíes, españoles, cubanos, italianos, estadounidenses, holandeses, camboyanos, irlandeses y alemanes, entre otras nacionalidades.

Muchos de ellos, además de estar vinculados al tráfico de drogas o armas, tienen antecedentes relacionados con crímenes de guerra.

«Las FARC están como una esponja, en materia de terrorismo internacional», dijo un alto oficial del Ejército. Y, agregó: «tienen la plata y la droga suficientes para pagar el armamento más sofisticado, entrenamiento y la más alta tecnología del mundo en comunicaciones y terrorismo».

El periódico El País, de Bogotá, recordó hoy que el adiestramiento militar a cargo de expertos provenientes de naciones disímiles, como Israel o Vietnam, no constituye una novedad en ese país, puesto que guerrilleros y paramilitares recibieron «aportes».

También destacó que hace una década la insurgencia colombiana se nutrió casi desde sus inicios de las experiencias de los países comunistas.

De Vietnam, por ejemplo, se trajeron muchas de las tácticas de guerra de guerrillas que aún son utilizadas por las FARC y el ELN y hombres como Luis Otero –jefe del M19 que comandó la trágica toma del Palacio de Justicia– combatió con el Vietcong. *

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