La crisis de Argentina estará en la cumbre de presidentes

El Grupo de Rio pasa de la política a la economía

De la preocupación en 2000 por las irregularidades en las elecciones peruanas y la intentona golpista en Paraguay, en un año el panorama ha cambiado en América Latina, y ahora es la economía la que está en el centro de los desvelos de los gobiernos de la región.

El Grupo de Rio iniciará su Cumbre el viernes, con la presencia de 19 jefes de Estado o sus representantes, con la mente puesta en los efectos para el continente de la globalización, y con una mirada atenta a la grave crisis que afecta a Argentina, uno de los miembros del grupo.

La crisis argentina –que ha afectado a varios países en los últimos meses– será uno de los temas coyunturales de la Cumbre, ha señalado en varias oportunidades el presidente anfitrión, Ricardo Lagos.

Chile, país que ha visto su moneda devaluarse hasta niveles históricos por causa de la delicada situación de su vecino, pedirá en la Cumbre una posición unitaria frente al Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, según ha trascendido en la prensa local.

El presidente Lagos, al inaugurar el sábado la sede de la Cumbre en el centro cultural Estación Mapocho, dijo que «lo que está en cuestión es el funcionamiento de los mercados internacionales, particularmente los denominados mercados emergentes».

América Latina tiene el derecho de exigir una mayor participación en las decisiones que las grandes potencias toman a la hora de «ordenar el naipe» del desarrollo económico y global, señaló el mandatario.

Los países de la región han hecho «un tremendo esfuerzo» para ordenar sus economías –expresó el gobernante– por lo que, a su juicio, deben poder acceder a los beneficios del sistema económico, lo que hasta ahora no se ha dado.

Un énfasis tan marcado en el discurso económico es novedoso en el Grupo de Rio. Desde su creación en 1986, el Grupo de Rio había concentrado sus esfuerzos en los temas políticos, en particular la consolidación de la democracia en el continente.

El discurso democratizador llenó el espacio de la Cumbre desde sus comienzos, con diferentes manifestaciones de preocupación sobre casos puntuales. A partir de 1993, la Cumbre pasó a hablar de una nueva fase, el «desarrollo con equidad», y todavía el año pasado, en el grupo de Rio, la inestabilidad que se vivía en Perú y Paraguay obligó a los mandatarios presentes en la ciudad colombiana de Cartagena de Indias a pronunciarse sobre el tema.

Y sin embargo el tema de la democracia no encontró en esa últina cita la unanimidad. «No se puede permitir una resaca antidemocrática en la región», dijo el entonces presidente mexicano, Ernesto Zedillo, quien fue rebatido por su homólogo venezolano Hugo Chávez, quien señaló que el principal nubarrón para las democracias imperfectas «es la miseria».

Entre los conflictos políticos que vive la región en la actualidad, la violencia colombiana ocupa un lugar destacado, y será objeto igualmente de atención durante el desarrollo de la Cumbre en Santiago. Pero en un momento en que los principales países de la región revisan a la baja sus proyecciones, es sin duda la economía prioritaria. *

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