Rusia no abandona tratado misilístico
Rusia rechazó enérgicamente el lunes ante el secretario estadounidense de Defensa, Donald Rumsfeld, abandonar el tratado ABM de 1972 e instó a iniciar negociaciones puntuales sobre defensa antimisiles y reducción de armas nucleares.
Ambas partes expusieron posiciones contrarias en una jornada de intensas negociaciones, que no sirvieron para acercar puntos de vista sobre la polémica cuestión del proyecto estadounidense de defensa antimisiles (MD).
Pese a ello, el presidente ruso, Vladimir Putin, resaltó el lado positivo de la reunión, al manifestar a Rumsfeld que «Rusia cuenta con que el alto nivel de las discusiones ruso-norteamericanas llevará una solución en materia de armas ofensivas y sistemas defensivos».
Putin y su ministro de Defensa, Serguei Ivanov, insistieron en obtener propuestas detalladas y cuantificadas sobre reducción de armas ofensivas, a fin de que puedan comenzar las negociaciones sobre armas ofensivas y defensivas.
Ivanov precisó que «antes de iniciar negociaciones puntuales, las dos partes deben tener claros los parámetros… de los sistemas ofensivos y defensivos».
Una oferta rechazada por Rumsfeld, que estimó que la relación entre el proyecto estadounidense de escudo antimisiles y la reducción de armas estratégicas es «débil», pues ese sistema tiene como objetivo detener sólo «un puñado de misiles».
Un responsable norteamericano de defensa que acompañaba a la delegación señaló que la parte estadounidense examinaba soluciones a las cuestiones de transparencia y de control de armamentos, pero sin entrar en un ámbito formal de tratados parecidos a los que se firmaron en la Guerra Fría.
«No se trata de negociaciones sobre tratados de desarme», declaró. El secretario de Estado norteamericano destacó el lunes en varias ocasiones que era el momento de que Rusia abandonase la mentalidad de la Guerra Fría.
«Esta época está superada», declaró a los periodistas rusos.
«Cuando me acuesto por la noche, no estoy inquieto por un ataque balístico de Rusia», afirmó. «La época en la que el tratado antimisiles ABM de 1972 era útil ha pasado», añadió.
Sin embargo, «permanecer vulnerable a los disparos de misiles balísticos de países como Irán, Irak o Corea del Norte no es una política responsable», estimó, citando a los Estados que Washington considera peligrosos.
Ivanov no se mostró muy convencido por los argumentos de su homólogo tras dos horas de discusiones. Al preguntársele si creía que el tratado ABM había perdido vigencia, respondió «me temo que no». «Seguimos pensando que el ABM es uno de los elementos mayores del conjunto de tratados sobre los que descansa la estabilidad internacional», añadió. *
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