Proceso a criminal de guerra bosnio
La Haya, AFP
Ex lugarteniente del ex jefe militar serbobosnio Ratko Mladic, este oficial de 52 años debe responder ante los magistrados de La Haya de dos acusaciones de genocidio, de cinco por crímenes contra la humanidad y una por crímenes de guerra, lo que le hace pasible de una condena a perpetuidad.
La toma a mediados de julio de 1995 por las fuerzas serbobosnias (VRS) del enclave de Srebrenica, una «zona protegida» de las Naciones Unidas al noreste de Bosnia, dio lugar a «una de las peores atrocidades desde la segunda guerra mundial», según un informe de la ONU. «Es la historia del triunfo del Mal», dijo de entrada el fiscal estadounidense del TPI Mark Harmon, al acusar al general Krstic y a sus fuerzas de haber «ensombrecido la vida de generaciones de bosnios».
«Durante cinco días, miles de civiles musulmanes bosnios fueron sistemáticamente asesinados», recordó.
Alto, de cabello blancos, vestido con una camisa negra y una corbata gris, el general Krstic apareció el lunes con el rostro demacrado, de aspecto austero y un tanto rígido debido a que perdió una pierna en la explosión de una mina antipersona en 1994.
Krstic no manifestó la más mínima emoción cuando se leyeron los cargos en su contra: traslado y deportación de 20.000 a 30.000 musulmanes bosnios de Srebrenica y «las matanzas colectivas sistemáticamente organizadas del 11 al 17 de julio de 1995″.
«Las pruebas de estas matanzas a gran escala son aplastantes. Al menos 7.574 personas desparecieron y supuestamente están muertas», destacó Harmon, en base a las cifras del Comité internacional de la Cruz Roja. De los cuerpos exhumados hasta ahora en Bosnia, 1.866 han sido identificados como ultimados al interior o en las cercanías del enclave. Pero otros otros 2.575 se presume fueron víctimas de las mismas matanzas, agregó.
Hasta ahora, el TPI sólo había contabilizado 2.000 cuerpos desenterrados.
Los dos principales acusados de las matanzas de Srebrenica, Ratko Mladic y el ex jefe político de los serbobosnios Radovan Karadzic, siguen libres. «No cabe duda de que el general Krstic estaba perfectamente consciente de sus obligaciones con respecto al derecho internacional. No obstante, prefirió violar todas esas obligaciones».
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