Un Estado a cambio de paz
Pero el premier Ariel Sharon le limita el mandato y le impone, además, que no se reúna con Yasser Arafat, provocando así furiosas y negativas reacciones palestinas.
Por otra parte, Peres parece cada vez más en minoría, tanto en el seno del gobierno como dentro del propio Partido Laborista, uno de cuyos exponentes –el ministro de Defensa, Benyamin Ben Eliezer– dijo ayer que considera prematuras algunas de las propuestas de su colega de Exteriores.
Eliezer agregó que tiene «fuertes dudas de que sea posible llegar a un diálogo con Yasser Arafat». Según refirió la prensa israelí, Peres señaló a los palestinos que Israel está dipuesto a una negociación, incluso política, que en primer lugar deberá llegar a un acuerdo de cese de fuego general en los Territorios.
Con este fin, Peres es de la idea de que Israel se debe retirar, unilateralmente o de acuerdo con la Autoridad Nacional Palestina (ANP) de la parte aún ocupada de Gaza, liberando al mismo tiempo los establecimientos existentes.
Arafat podrá así proclamar un estado palestino, aunque en la fase inicial sólo en la franja de Gaza.
Los palestinos a su vez deberán adherir a un cese del fuego general, aceptar reanudar la cooperación con Israel en materia de seguridad y arrestar a un centenar de compatriotas incluidos en una lista preparada por el estado judío.
El premier Sharon, según la prensa, dio a Peres un reticente consentimiento para iniciar contactos de exploración con exponentes de la ANP, pero no con su presidente Arafat y con el solo fin de llegar a una tregua en las hostilidades.
Además impuso que Peres esté acompañado por un alto oficial del ejército y un representante de confianza suyo.
Las condiciones de Sharon, sobre todo en la prohibición de reunirse con Arafat, enfurecieron a los palestinos. «Peres –declaró el principal negociador palestino, Saeb Errikat– podrá reunirse sólo con Arafat y con nadie más».
Además «no habrá ningún diálogo con representantes del gobierno israelí mientras Israel no deje libre y restituya a los palestinos la Casa de Oriente y otras oficinas de la ANP», que fueron cerradas en los últimos días en Jerusalén este y en el vecino pueblo de Abu Dis.
El jefe de Al Fatah en Cisjordania, Marwan Barghuti, recargó las tintas: no habrá ninguna negociación mientras Israel no reconozca los derechos palestinos sobre Jerusalén. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad