"Siensias" de la comunicación
Cuando un diario sudamericano publicó en primera plana una apreciación «un poco fuerte» en relación a un partido de fútbol que jugaría nuestra selección, ¡se armó un tuco que ni te cuento!
Cuando algún medio argentino o brasileño sugiere que las aguas de Punta del Este están sucias o los precios son muy altos se arma un lío mediático que nadie se queda sin saber lo que sucedió.
Y ni hablar, si alguien en algún lugar del planeta llega a decir que Gardel es argentino o pone en duda a Maracaná. Hasta Néber perdería la compostura.
Pero resulta que una diputada argentina dice que «las empresas uruguayas sirvieron para trampear a los argentinos» y que somos el paraíso del «lavado de activos (argentinos) producto de la evasión impositiva, del narcolavado y del fruto de la corrupción política» y también que «el lavado sucesivo en el Cono Sur de los activos de los cárteles de Medellín, de Cali y de Juárez han recurrido a las figuras jurídicas uruguayas» y da nombres de connotados ciudadanos uruguayos que, algunos de ellos, hasta han ocupado altos cargos en el gobierno… cuando todo esto se hace público en la vecina orilla, aquí, la mayoría de los medios no se da por enterada.
Y me viene a la memoria aquello del sagrado «deber social de informar» que nos recuerda APU (Sindicato de la prensa), cada vez que hay paro, y se me ocurre pensar si los canales uruguayos transmitirían en directo, como lo hicieron los argentinos, unas denuncias de este tipo y me acuerdo de cuando yo era niño y los argentinos escuchaban Radio Colonia para poder informarse de lo que sucedía en su país y me veo mirando Crónicas y TN para saber del nuestro.
Y siento rabia. Y siento orgullo de estar en este diario y siento mucha, mucha vergüenza por los que deben callarse. *
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