"La operación rosa"
JOSE LUIS MARTINEZ
El domingo 13 de agosto de 1961, poco después de medianoche, varios miles de soldados y policías de la comunista República Democrática de Alemania participan en «la operación rosa».
Su tarea será erigir «un muro de protección antifascista» contra el oeste capitalista. «Debemos cerrar la herida abierta que representa Berlín oeste», dijo el entonces líder germano-oriental Walter Ulbricht, justificando, con esas palabras, la decisión de dividir en dos la ciudad.
«Sé que se me odia por esto», agregó, «pero tengo que hacerlo por el socialismo».
Sólo dos meses antes, en una conferencia de prensa, el 15 de junio de 1961, el propio Ulbricht había afirmado: «Nadie tiene intención de levantar un muro».
Pero de hecho se trataba de detener el éxodo de los ciudadanos de Alemania del este hacia el oeste. Desde el comienzo de los años 1950 hasta el verano de 1961, alrededor de 2,5 millones de personas abandonaron su país. De un largo de 155 km, formado de bloques de cemento de 3,60 m de alto y de rejas, el muro rodeó la parte occidental de Berlín.
Símbolo de la división de Europa y de la Guerra fría el muro permaneció hasta el 9 de noviembre de 1989. Durante esos 28 años, por lo menos 254 personas murieron tratando de franquearlo.
El canciller alemán Gerhard Schroeder y el presidente del Bundestag Wolfgang Thierse les rendirán homenaje el lunes depositando coronas de flores ante el memorial de la Bernauerstrasse.
Esta calle forma parte de los lugares simbólicos de la historia de la ciudad pues el día de la construcción del muro, los habitantes saltaban desde las ventanas de las casas de Berlín oriental a lonas que les habían tendido bomberos del oeste.
Mucho se discutió sobre la actitud de las potencias occidentales, y en particular de Estados Unidos, frente a la arbitraria división de Berlín.
A pesar de los aplausos y del entusiasmo suscitados por el entonces presidente norteamericano John F. Kennedy cuando, en junio de 1963, pronunció en Berlín aquella famosa frase, «Ich bin ein Berliner» –Yo también soy un berlinés–, muchos berlineses siguieron preguntándose por qué occidente no hizo nada para impedir la construcción del muro.
Hoy no son pocos los que siguen preguntándose lo mismo, en vísperas de cumplirse el 40 aniversario del muro, considerado por la mayoría de los alemanes como el muro de la vergüenza.
«Por qué occidente se quedó mirando», planteó días atrás el diario Bild, conocido por interpretar al alemán medio.
El diario, que hurgó en el pasado, reproducía la página del Bild del 14 de agosto de 1961. El título de entonces decía: «El este actúa, pero qué hace occidente. Occidente no hace nada». Y seguía una serie de ataques a Kennedy, en primer término, pero también al entonces premier británico Harold McMillan y al canciller alemán Konrad Adenaduer. La historiografía en relación con este tema tiene diversos puntos de vista.
Algunos sostienen que en realidad occidente fue tomado por sorpresa; en cambio, otros consideran que John Fitzgerald Kennedy había llegado a un acuerdo secreto con el entonces líder soviético Nikita Khruschov.
Las tesis más creíble, sin embargo, es aquella según la cual occidente prefirió no reaccionar con dureza eligiendo el mal menor a fin de evitar una posible Tercera Guerra Mundial.
De todas formas, el precio lo pagaron, durante 28 largos años, millones de alemanes del sector oriental que vivían el muro como una verdadera jaula, lo que quedó claro con la expresión del presidente Kennedy.
«No es la mejor solución, pero seguramente es mucho mejor que una guerra», dijo Kennedy a uno de sus colaboradores.
En la alcaldía de Berlín también tendrá lugar una ceremonia conmemorativa. Los comunistas renovados (PDS), herederos del partido comunista (SED) de la ex RDA, no participarán ese día en ninguna manifestación. Su presidente, Gabi Zimmer, está de vacaciones en Croacia.
El 2 de julio la dirección del partido condenó la construcción del muro pero declinó pedir disculpas.
Sin embargo, desde la reunificación, el PDS intenta desmarcarse de su pasado estalinista y se excusó de la fusión forzada del Partido Comunista (KPD) y el Partido Socialdemócrata en la zona de ocupación soviética en 1946. *
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