"Llamamos a todos los árabes y musulmanes a unirse a nuestro movimiento de protesta"

Casa de Oriente: huelga general y respuesta diplomática palestina

JACQUES PINTO – JERUSALEN, AFP

 

Un centenar de manifestantes palestinos protestó el sábado contra el cierre de la Casa de Oriente, sede oficiosa de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) en Jerusalén-este, e intentó franquear los retenes establecidos por la policía israelí que los dispersó brutalmente.

Doce personas fueron detenidas al cabo de los incidentes, según la radio estatal israelí. De acuerdo con fuentes palestinas, los detenidos fueron once, tres palestinos, seis estadounidenses, un francés y un danés.

Marwane Barghouthi, el jefe para Cisjordania del Fatah, movimiento del presidente de la Autoridad Palestina Yasser Arafat, llamó a una huelga general mañana lunes en los territorios palestinos y a un amplio movimiento de solidaridad en el mundo árabe-musulmán.

«Llamamos a todos los árabes y musulmanes a unirse a nuestro movimiento de protesta el lunes y a realizar una huelga general para protestar contra la agresión israelí contra Jerusalén y más particularmente contra la ocupación de la Casa de Oriente», declaró a la AFP Barghouthi.

La portavoz de la Liga árabe y miembro del Consejo legislativo (Parlamento) palestino, Hanan Achraui, acompañada por una decena de personalidades, también intentó atravesar sin éxito los retenes israelíes.

Achraui había denunciado enérgicamente en Jerusalén-este el carácter «peligroso» de esta medida, susceptible, en su opinión, de «hundir a toda la región en un nuevo conflicto o ciclo de violencia». La Casa de Oriente, «bestia negra» de la derecha israelí, actualmente en el poder, fue cerrada y ocupada por la policía israrelí. Esta acción fue presentada como una respuesta al sangriento atentado suicida del jueves en Jerusalén-este, reivindicado por el movimiento radical islámico palestino Hamas, que dejó 16 muertos, entre ellos su autor, y 80 heridos.

Por su parte, Arafat escribió a numerosos dirigentes, exhortándolos a «intervenir rápidamente para poner fin a la ocupación de la Casa de Oriente y de las instituciones palestinas que fueron cerradas» por Israel luego del atentado.

Arafat envió junto a estas misivas una carta firmada por el actual ministro israelí de Relaciones Exteriores Shimon Peres, fechada en 1993, en la que uno de los principales artesanos de los acuerdos de Oslo aseguraba que Israel se compometía a «no perjudicar a las instituciones palestinas en Jerusalén».

Por su parte, el primer ministro israelí, Ariel Sharon, justificó el sábado, en una entrevista telefónica con el secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, la ocupación de la Casa de Oriente, asegurando que la medida evitó «un derramamiento inútil de sangre».

Sharon afirmó a Powell que «explosivos y armas habían sido encontrados en la Casa de Oriente».

Estados Unidos, principal padrino del proceso de paz, que condenó el cierre de las instituciones palestinas en Jerusalén-este, se manifestó «frustrado» de ver que la situación en Medio Oriente degenera, y estimó que las dos partes, en particular Arafat, podían «hacer más» para reducir la violencia.

«Arafat puede hacer más», declaró el presidente norteamericano George W. Bush, que había llamado al presidente palestino a detener a los responsable del atentado en Jerusalén-oeste.

El Hamas informó ayer sábado de la detención por parte de las fuerzas de seguridad palestinas en las últimas 48 horas en Cisjordania de uno de sus activistas buscados por Israel.

En el terreno, en la Franja de Gaza, dos palestinos alcanzados por disparos de balas israelíes el viernes murieron este sábado como consecuencia de las heridas recibidas.

Además, una niña de dos años murió el sábado en Rafá, a causa del rechazo del ejército israelí de trasladarla a un hospital palestino, pedido efectuado por su familia hace cuatro días.*

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