Kim Jong-Il en la cuna de la Revolución rusa

El dirigente norcoreano Kim Jong-Il inició ayer una visita a San Petersburgo, centro de la Revolución rusa de octubre de 1917, ciudad que ya visitó en 1959 con su padre, Kim Il-Sung, al que acompañó en visita oficial, anunció el gobernador de la ciudad, Vladimir Iakovlev.

Kim Jong-Il llegó a la capital del norte ruso tras haber realizado en Moscú una serie de promesas sobre su programa de misiles, las cuales son puestas en duda por la prensa rusa.

El dirigente norcoreano prometió respetar la moratoria, hasta 2003, de los ensayos de misiles balísticos, calificando el programa de misiles desarrollado por su país (que tanto inquieta a Washington) de «pacífico».

Sin embargo, este lunes, la prensa rusa se interrogaba acerca de la veracidad de dichos compromisos.

Según el diario Izvestia, Kim juega «con las contradicciones entre los grandes», al igual que hizo en su época su padre quien «supo muy bien mantener el equilibrio entre Moscú y Pekín en los años 60, permaneciendo aliado de los dos pero sin convertirse en marioneta de ninguno».

Está previsto que Kim visite la fábrica metalúrgica de Leningrado (LMZ) que produce turbinas para centrales nucleares, especialmente para la central iraní de Buchehr.

«Estamos dispuestos a responder a un pedido» de Corea del Norte, declaró el director adjunto de la fábrica, Valeri Kondratiev, citado por la agencia Itar-Tass.

A su juicio, Kim deseaba visitar dicha fábrica no sólo en vistas a una posible colaboración, sino también porque ya lo había hecho su padre.

LMZ ya suministró en 1959 turbinas a Pyongyang para sus centrales eléctricas, añadió Kondratiev.*

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