Enfermo de cáncer, renunció a la Presidencia de Bolivia y puso fin a su vida política

Banzer se encomendó a Dios

El presidente saliente no pudo evitar derramar unas lágrimas al cerrar su discurso leído, lo que lo obligó a tomar un pañuelo y limpiarse los ojos, al igual que algunos parlamentarios de su partido.

Banzer Suárez, de 75 años, sufre un cáncer incurable que lo obligó a alejarse del gobierno exactamente un año antes de que concluyera oficialmente su gestión.

El vicepresidente de la república, Jorge Quiroga, asumirá el mando de la nación hoy martes y mañana Banzer partirá a Estados Unidos a continuar su tratamiento.

«Dios los bendiga a todos, señores parlamentarios, como yo espero de El su misericordia y su sentencia sabia y definitiva, sobre todas las acciones que he realizado en esta vida. A El me encomiendo con fe», dijo Banzer ante el Parlamento, reunido en Sucre, la capital histórica de Bolivia.

El presidente añadió que la enfermedad grave que lo aqueja «requiere de una larga atención médica en el exterior, que por la incertidumbre en sus resultados, provoca una situación que no hubiera deseado».

«Sé que mi tratamiento será difícil y seguramente con muchos riesgos, así que no me será posible gobernar como quisiera», indicó.

Entre aplausos de sus simpatizantes y también de parlamentarios opositores, Banzer dijo que «por encima de todo están los destinos del país, ahora en delicado trance, que necesitan de una conducción diaria y estable, además de vigorosa; es decir la plenitud física que ahora le disputo a la enfermedad. Pero ésta es empecinada y demora demasiado tiempo en ceder, tiempo valioso que el país no puede esperar».

«Siempre he sido celoso cumplidor de mis obligaciones y de mi responsabilidad, la más grande que cualquier boliviano puede alcanzar, que no es posible culminarla pese a todos mis anhelos y en el marco de la más pura democracia, hago entrega de la presidencia a mi sucesor en cuya capacidad confío», agregó.

Banzer, pese a estar más delgado y sin cabello como efecto de la quimioterapia, se mostró de buen ánimo.

En uno de los pasajes de su discurso, el presidente saliente dijo que había dedicado su vida a sacar a Bolivia de la pobreza. «Siento que me voy sin haber concluido mi tarea», señaló.

Añadió que su consuelo, según dijo, es el de haber servido a la Nación hasta el último aliento. «Si ven aflorar alguna expresión emotiva en mí, no es por debilidad ni por temor a nada, sino por el inmenso amor que tengo por Bolivia».

Banzer hizo una breve referencia al gobierno dictatorial que encabezó entre 1971 y 1978, en el cual se violaron los derechos humanos, aunque no llegó a pedir disculpas a los familiares de las alrededor de 150 víctimas políticas de su gobierno.

«Es cierto que las acciones (de ese régimen) no estuvieron exentas de medidas que se debieron aplicar por las circunstancias de la descontrolada violencia política que en ese tiempo se había desatado en toda América latina», explicó.

Opinó que «por fortuna, dada la propia naturaleza de nuestro pueblo, esa violencia cesó mucho antes que en otros países del área y así los hombres se reconciliaron de manera ejemplar y única».

Banzer inició su larga carrera política en 1964, cuando fue designado ministro de Educación del gobierno militar de René Barrientos.

Entre 1971 y 1978 encabezó un gobierno dictatorial, apoyado por sectores empresariales y los partidos más importante de la época, en el que fueron perseguidos dirigentes de izquierda y sindicalistas. *

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