Si los recursos fiscales no alcanzan, habría recortes a estatales y jubilados en un 50%

EEUU apoya a Argentina si hace un ajuste feroz

ISIDORO GILBERT

 

Y desde hoy las autoridades y casi todo el universo económico girarán otra vez sus ojos sobre el llamado «riesgo país» para verificar si el respaldo de Washington concretado con la estancia aquí por dos días del subsecretario del Tesoro, John Taylor, y el anuncio de un desembolso del FMI por 1.200 millones de dólares, calma a las fieras de los mercados.

Taylor no vino con chequera y dejó un mensaje bien concreto: EEUU apoya el plan de déficit cero, y los argentinos deben cumplirlo a rajatabla. Si agosto y setiembre exhibe ese objetivo, puede haber más fondos, nunca bilateralmente, sino por el FMI y otros organismos financieros. Serán para fortalecer el sistema financiero atacado por la fuga de divisas y la especulación desenfrenada.

Simultáneamente, el FMI envió auxilio multimillonario en dólares a Brasil, para crear un cordón sanitario por si Argentina derrapa pese a todo y para evitar que en ese país se abra una opción progresista que encara el Partido de los Trabajadores.

De eso habló Taylor con economistas del establishment en la Embajada de los EEUU. Dejó su preocupación por el rumbo que puede tomar Brasil y el ex ministro de Educación de la Alianza, Juan Llach, otro economista del neoliberalismo, habló de otro pánico: que la crisis social derive en la irrupción de un «Chávez» criollo. No es la primera vez que se piensa en Venezuela uniendo crisis de los partidos políticos y fracaso de las recetas neoliberales. No es por eso que los que analizan la realidad piensen en que la novedad surja desde las FFAA, ahora que están supeditadas al poder político y maniatadas por el presupuesto.

Nuevas protestas y mano dura

Las cosas están claras: el gobierno cumplirá con su proyecto, aunque estalle la sociedad. Tiene pocas políticas para auxiliar a las víctimas del neoliberalismo súper ortodoxo. Se habla con claridad: si los recursos fiscales no alcanzan, los recortes a estatales, jubilados, proveedores del Estado y otros times que reciben hoy los trabajadores del sector privado como auxilio, pueden rebanarse hasta en un 50%. Un «gurka» de la economía pronosticó que el Estado, para conseguir nivelar sus finanzas, debería cortar sus gastos en un 70%, para poder pagar los intereses de la deuda y entonces sí, exhibirse como confiable ante los mercados, y comenzar a recibir ayuda a tasas menos usurarias que las actuales.

El movimiento piquetero que irrumpió nacionalmente el pasado martes, repetirá sus cortes de caminos y calles por 48 horas. Acaso con la misma metodología de dejar siempre una alternativa para el paso de vehículos. El jefe de la Sociedad Rural los calificó como «delincuentes» al hablar, con Fernando de la Rúa oyendo sin alterarse, la nueva exposición de la entidad. Es Enrique Crotto, todo un nombre que simboliza a los pobres del campo, que sigue la línea que trazó el titular de la Asociación de Bancos, Eduardo Escassany, semanas atrás.

Los piqueteros contarán esta vez con el respaldo abierto de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) que el miércoles saca su gente a la calle y quiere llegar a Plaza de Mayo para demostrar su oposición. Las dos GGT, la llamada oficial y la disidente, prefieren esperar. La CTA promueve un Frente contra la Pobreza con un programa alternativo para la economía. Las movilizaciones se orientan a ellos.

En el forcejeo, el establishment pide mano dura y los partidos políticos no encuentran respuesta a una coyuntura que los arrastra tras las consignas del poder concentrado, sin independencia. *

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