Rusia lanza ataque en el sur checheno
Moscú, AFP
Las tropas rusas permanecían ayer en el perímetro del poblado, donde se estima que son 500 los rebeldes atrincherados, según responsables militares citados por Interfax.
Batallas callejeras por el control de la localidad arrasan desde hace una semana, en los combates más violentos desde que Moscú lanzó su ofensiva contra Chechenia en octubre pasado. Sin embargo, las fuerzas rusas no lograron avanzar demasiado a pesar de fuertes pérdidas.
Esta situación paralizada incomoda al presidente interino ruso, Vladimir Putin, pues sólo faltan 14 días para las elecciones presidenciales rusas para las cuales aparece como favorito, fortalecido, justamente, por la ofensiva chechena.
Según responsables militares, pequeños grupos de rebeldes dirigidos por el comandante checheno Ruslán Gelaiev, intentan romper el cerco ruso de Komsomolskoi.
Según el canal de televisión NTV, los rebeldes esperan refuerzos desde otras bases rebeldes en las montañas.
Al mismo tiempo, los soldados federales se proponen reducir dos zonas de la resistencia en los desfiladeros de Argun: los poblados de Ulus-Kert y de Selmentauzen.
La aviación y la artillería bombardearon esas dos localidades controladas por los rebeldes e hicieron lo mismo en Jatunin y en Kurtchali, al oeste, indicó el estado mayor a la agencia Itar-Tass.
Según los rusos, cuatro rebeldes sorprendidos por una unidad de reconocimiento en los desfiladeros de Argun murieron.
Entre tanto, la delegación europea del Consejo de Europa seguía adelante ayer con su viaje en Chechenia, investigando sobre las acusaciones de violaciones de los derechos humanos.
Desde Magas, capital de Ingushia, vecina república de Chechenia, el jefe de la delegación europea, el británico Lord Frank Judd, advirtió este domingo que Rusia debe tener en cuenta las preocupaciones occidentales sobre su actuación en Chechenia si no quiere ser excluida del Consejo de Europa.
«Creo que todos queremos ver un progreso real, un cambio verdadero entre ahora y principios de abril», afirmó Judd, quien formuló sus declaraciones tras haberse entrevistado con Ruslav Auchev, presidente de Ingushia, adonde se ha desplazado la mayoría de los refugiados chechenos.
Ingushia alberga a unos 300.000 refugiados chechenos.
La delegación informará de su investigación al Consejo de Europa en Estrasburgo. El caso de Rusia será debatido el mes próximo.
En enero pasado, el Consejo contempló la posibilidad de suspender a la delegación rusa, debido a la situación en Chechenia, pero finalmente dio a las autoridades de Moscú plazo hasta abril «hacer progresos» en materia de derechos humanos.
En el campamento de refugiados de Severny, en Ingushia, refugiados chechenos acosaron a los miembros de la delegación del Consejo de Europa que visitaron el sector.
Efectivos del ministerio del Interior ruso encargados de la protección de la delegación tuvieron dificultades para despejar el camino a los parlamentarios europeos en medio de una multitud que gritaba «Fuera los militares» o «Putin es un asesino».
Unos treinta niños enarbolaban pancartas y gritaban «Detengan el genocidio» o «Masjadov es nuestro presidente», en alusión al presidente checheno Aslán Masjadov, elegido en 1997.
Obedeciendo a madres histéricas, los pequeños, algunos de los cuales no llegaban a los diez años, seguían a la delegación en sus más mínimos movimientos.
Aunque los legisladores europeos estimaron que esta manifestación no era espontánea, destacaron que la misma ponía en evidencia la verdadera preocupación de los refugiados.
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