Reformismo rompe viejo dogmatismo islámico
por Guillermo Israel
El histórico Islam ideológico ha perdido hace tiempo su base de masas en la República Islámica y se apoya solamente en las viejas estructuras del poder, que no pueden desconocer, a pesar de dominar todavía las palancas fundamentales del Estado, una mayoría reformista de dos tercios en el Parlamento de 290 escaños. Pero sin duda, ha de pasar todavía un lapso considerable hasta que el proceso democratizador y popular, desde abajo, logre romper la dura caparazón teocrática del sistema político de la República Islámica. El consejo de Guardianes, un organismo compuesto de 12 clérigos y abogados, debe confirmar todas las leyes votadas por el Parlamento y el «jefe de la revolución» y líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, tiene la última palabra, dominando las fuerzas armadas, el aparato judicial y los medios de difusión. Así lo determinó el fundador de la República Islámica Ayatola Komeini, en 1987, cuando fuera derrocado el Sha Pahlavi, aprovechando la debilidad de las fuerzas democráticas de entonces.
Los vencedores trataron y lograron afianzar su gobierno enraizado fuertemente en el Islam, ocupando todos los resortes estatales.
La larga guerra contra Irak-de 1980 a 1988, el estancamiento económico, la tremenda discriminación de las mujeres y la exclusión de la oposición de la vida política, debilitaron las posiciones del Islam ideológico.
A 21 años de la revolución las diversas corrientes del islamismo han perdido casi totalmente la adhesión del pueblo de Irán.
El papel decisivo de las mujeres
Gracias al papel preponderante de las mujeres y los jóvenes, que ocuparon un lugar de vanguardia en la lucha por la emancipación y la democracia, y debido a la política regresiva, la minoría de hace 21 años atrás se ha convertido actualmente en potente mayoría. El movimiento reformista islámico y la sociedad civil han pasado a ser la fuerza hegemónica y sus consignas «Iran pertenece a todos los iraníes» o «Arriba mis adversarios», son expresión de una nueva cultura política. Pero sería un grave error, consignan expertos, ignorar que el verdadero cambio de las estructuras está por realizarse aún.
Por ejemplo, el nuevo Parlamento debe modificar a favor de la reforma la composición de los 12 integrantes del Consejo de los Guardianes, que hasta ahora ha frenado todo cambio con medidas absolutamente arbitrarias. Otra columna del actual poder clerical es el Consejo de Expertos, que tendrá que ser democratizado, nominando sus miembros por la vía parlamentaria.
Si se concretan estas metas, se podrá pasar a un control verdaderamente democrático de las fuerzas armadas, de la justicia y los medios de comunicación.
Otro problema es el inmenso poder de un sistema clientelista corrupto, que existió bajo el Sha y siguió siendo una base posterior a la revolución islámica, que llevó al monopolio del comercio interior y exterior, pasando a formar la base económica del actual sistema.
Sólo si se logra conmover y modificar los fundamentos de este sistema, movilizando las potencias económicas y culturales del país, para achicar la tremenda desocupación y superar el estancamiento económico, habrá una real perspectiva democrática en este país asiático. El presidente Mohamed Jatami, que fuera votado sorpresivamente en mayo de 1997 por el 70 por ciento de los votos emitidos, es un clérigo moderado, que trata de modificar la imagen fundamentalista de Irán, pese a las trabas de las leyes islámicas.
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