La Moldova moderna
Tras la apertura iniciada por el presidente soviético Mijaíl Gorbachov en 1985, surgieron los problemas políticos y étnicos en Moldova. Desde 1988, el Movimiento Democrático de Apoyo a la Perestroika comenzó a reclamar cambios. Los nacionalistas moldavos exigían privilegios de los residentes rusos, o abiertamente que se fueran a su tierra natal. En julio de 1989 se evitó un choque violento entre nacionalistas y rusos, que representan el 14,2% de la población. Unos 300.000 moldavos manifestaron en Kishineu por la independencia de Moldova.
Se agudizaron también las tendencias separatistas en el Dniéster y la Gagaucia, opuestas a la independencia de Moldova y a su unión con Rumania.
Moldova fue admitida como nuevo miembro de la ONU. Ante la imposibilidad de un acuerdo de paz y la continuación de los combates en el Dniéster, el presidente Snégur declaró la emergencia y ordenó liquidar a las fuerzas opositoras que actúan en la región.
En junio de 1992 se desató una guerra entre el gobierno local prorruso de la cuenca del Dniéster, en Tiraspol, Pridnestrovie, y el ejército de Moldova.
Pridnestrovie de hecho logró conservar su independencia.
El gobierno moldavo renunció al uso de la fuerza en el arreglo del conflicto. Mientras tanto, el espectro político se dividió entre las fuerzas que se pronunciaban por la unificación con Rumania y quienes querían la soberanía e independencia del estado moldavo.
En las elecciones parlamentarias, los partidos independentistas obtuvieron amplia mayoría y con el primer ministro Andrei Sangheli.
Entró en vigencia la nueva Constitución, que regía para un nuevo estado, independiente y democrático. Dos meses más tarde, se firmó un acuerdo con Moscú para la salida de las tropas rusas.
En 1995, se aceleró el programa de privatizaciones y facilitó el ingreso de capitales extranjeros. El presidente Snégur no logró mayores adhesiones a su política y, en los comicios siguiente fue derrotado por Petru Lucinschi.
Lucinshi prosiguió con las reformas económicas, pero el triunfo de comunistas, en las elecciones parlamentarias de marzo de 1998, fue interpretado como un rechazo a su gobierno. El Partido Comunista seguía reivindicando un estado socialista. *
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