Londres, cuando comenzó la Primera Guerra Mundial
4 de agosto de 1914
Inglaterra acaba de declarar la guerra a las potencias de la Triple Alianza (Alemania, Austria-Hungría e Italia) sumándose de este modo a sus aliados Francia y Rusia, ya comprometidos en el conflicto.
Como se recordará, el atentado que costara la vida al archiduque –heredero del trono del Imperio austro-húngaro– Francisco Fernando en Sarajevo el pasado 28 de junio fue el detonante para que estallara la situación de tensión que se vive en Europa desde comienzos de siglo. Exactamente un mes después de aquel atentado, el Imperio austro-húngaro declaró la guerra a Serbia y, como en un efecto dominó, las declaraciones de guerra se fueron sucediendo: Rusia, dispuesta a defender Serbia, decretó la movilización general al día siguiente. El 1º de agosto, Alemania –comprometida con el emperador Francisco José– declara la guerra a Rusia mientras Francia –respetuosa del pacto con el zar– decretó la movilización; ayer, Alemania procedió a declarar la guerra a Francia, y hoy es Inglaterra que se suma a la contienda.
¿Qué pasará con Italia? Su compromiso con Alemania y Austria-Hungría sólo la obliga a asistirlos en caso de que estos países sean víctimas de una agresión, por lo cual las informaciones provenientes de Roma hablan de hacer prevalecer el «egoísmo sagrado» de la neutralidad.
Con la excepción de la península ibérica, prácticamente toda Europa está involucrada en el conflicto. Por primera vez en la historia, puede hablarse de una verdadera guerra europea que amenaza con tornarse mundial en la medida que también las colonias de las potencias del viejo mundo participarán del conflicto.
Nuestro corresponsal pudo ver largas colas de londinenses ante los locales de reclutamiento, dispuestos a enrolarse en el ejército.
Todos aquí vaticinan que el conflicto será duro pero todos confían en la victoria final. *
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