Orgasmos, felaciones, accesorios y preservativos
El sondeo de Durex, publicado por VSD, reveló las preferencias, el tiempo y las modalidades a la hora de hacer el amor, según el país, que bien puede servir de guía a quienes viajen al exterior.
EEUU: los hombres y las mujeres se obsesionan por el sexo oral, pero ellas sueñan, además, con ir a la cama con alguien importante. La predilección por el sexo oral lleva a evitar hablar de herpes genital, verdadero terror de los estadounidenses. El caso de Mónica Lewinski demostró que los norteamericanos –cuando se trata de felatio– vibran automáticamente, todos lo practican, aunque lo condenen.
España: mar, sol, siesta y descanso para favorecer las relaciones sexuales, pero siempre con el preservativo. Mientras el uso del condón hace de este país el número uno en Europa, la píldora es un anticonceptivo detestado en España. Tiene uno de los más bajos promedios de tiempo dedicado a actividad sexual, alrededor de 15 minutos. La particular excitación de los españoles durante las vacaciones lleva a que una de cada dos mujeres le sea infiel al marido.
Brasil: el 44 por ciento de las mujeres simulan el orgasmo mientras el 99 de los hombres lectores de la edición local de Playboy están convencidos de que su pareja no finge. La brasileña ejerce poco el arte amatoria, sólo el 4 por ciento dice que lo practica cotidianamente.
Australia: las mujeres quieren todo, excepto a su compañero: odian los cuerpos poco musculosos y las personalidades débiles. Mientras entre los hombres un hombre sobre tres está completamente satisfecho de su forma de tener sexo y de realizar sus propias fantasías, sólo una mujer de cada diez opina lo mismo. Lo peor, para los australianos, es que el 36 por ciento de las mujeres hacen el amor pensando en otros hombres, en lugar de su pareja.
Alemania: los alemanes aman la acción, el movimiento, el cambio, desde relaciones sadomasoquistas a bisexuales regulares. Algo a evitar es la falta de higiene y los olores corporales en general.
Inglaterra: se aconseja el uso de accesorios y no tiene chance alguna quien no tenga eros ni esté dispuesto a lanzarse. El inicio sexual es precoz, respecto de otros países europeos, y, a los 24 años, jóvenes y muchachas tuvieron un promedio de 12 amantes.
Rusia: las mujeres prefieren hacer el amor en el pasto o dando vueltas en la nieve, una de cada seis rusas elige tener sexo al aire libre. En este país el sexo está en permanente erupción, tras años de austeridad, se practica en todos los modos posibles. Las rusas son las más infieles, tres de cada cinco, pero, pese a tanto frenesí, no siempre da buenos resultados: la mitad de ellas se dicen frígidas o desconocer el orgasmo.
Italia: las costumbres llevan a proponer posiciones diversas a las mujeres pero jamás relaciones «para toda la vida», pues las parejas fijas se aburren. El punto débil del sexo es el comienzo tardío de las relaciones, a los 20 años promedio. Las parejas dedican escasos 14 minutos a cada relación.
Francia: ¿Dónde quedó el francés libertino y seductor?, ni la Durex lo sabe, luego del sondeo. El hombre tiene menos sexo que un norteamericano y la causa de esta debacle –dicen los expertos– es que Francia es un país con costumbres demasiado libertinas. El tabú, gran motor del deseo sexual, no existe más, al menos en ese país, y el sexo decae.
Japón: los japoneses no tienen demasiadas pretensiones, pocas fantasías y sexo. Las cápsulas de hormonas colocadas bajo el preservativo para dar vigor están de moda. Absolutamente fuera de lugar la sodomía. Los tiempos de las relaciones son brevísimos en el país oriental, un promedio de 12 minutos. Peor todavía les va a las fantasías sexuales, el 50 por ciento de las mujeres asegura que jamás tuvo alguna. En compensación, los japoneses consumen el 58 por ciento de los 2,8 mil millones de preservativos producidos en el mundo.
Sudáfrica: la costumbre es hacer el amor en cualquier parte, menos en casa: en el auto, la playa, el bosque o al borde de una piscina. Algo a evitar es el matrimonio, mientras que la mitad de las sudafricanas piensa en otro hombre cuando tiene sexo con su marido. *
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