Provocadores policiales y agentes nazis

NIKO SCHVARZ

 

La bestial represión desatada por las fuerzas policiales y de seguridad del gobierno de Berlusconi en Génova durante la cumbra del G8 sigue dominando, a una semana de distancia, la vida política italiana. Al asesinato del joven Carlos Giuliani se sumaron cientos de heridos, varios de ellos de gravedad, de detenidos, incluidos manifestantes venidos de países de varios continentes para estas jornadas de proyección internacional. Varios países elevaron protestas por el trato dado a sus connacionales, pero esto quedó luego ahogado en el silencio de las cancillerías.

Como Pinochet y Videla

En este lapso se conocieron nuevos datos y se abrió una investigación sobre la base de un torrente de documentadas denuncias de órganos de prensa internacionales, de parlamentarios de oposición y de organismos de derechos humanos, aunque las acciones represivas tenían como finalidad sobreagregada la de robar o destruir las pruebas.

Muchos activistas detenidos fueron concentrados en el cuartel de Bolzaneto, calificado como centro de horrores por parte de quienes allí sufrieron golpes, torturas y vejaciones. Ellos dicen que «la policía se comportó al mejor estilo de las dictaduras militares argentina y chilena». El diario LA REPUBLICA tituló en primera plana: «Fue una noche chilena». Pero hay más. Ya hemos informado –en base a informes de la prensa italiana– sobre la brutalidad del ataque contra la escuela Díaz, sede del Foro Social de Génova (GSF), el organizador de las jornadas. Ahora se agregan datos espeluznantes.

Un periodista italiano, testigo presidencial de los hechos, escribe en Brecha que el local «quedó completamente destruido. El suelo es una alfombra de escombros, sacos de dormir, objetos personales, libros, cuadernos, mochilas, remedios, aceite solar, tampones y sangre. Sangre para todos lados, en las paredes, en el piso, en la ropa, en la escalera. En total, 66 heridos y 92 arrestados. Decenas de personas han sido obligadas a arrodillarse y golpeadas salvajemente». Las computadoras fueron objeto de destrucción metódica, al tiempo que fueron secuestrados los discos duros de los abogados, que contenían los testimonios, así como todas las cintas fotográficas o películas de video. En suma, una noche de los cuchillos largos, al mejor estilo fascista.

Ministros fascistas

Lo cual condice plenamente con la existencia de ministros fascistas en el gabinete de Berlusconi.

El ministro de Justicia, Roberto Castelli, pertenece a la xenófoba Liga del Norte (de Bossi) y defendió a capa y espada las torturas en los cuarteles. También integran el gobierno ministros de la neofascista Alianza Nacional (de Fini). Los sectores democráticos están reclamando además la renuncia del ministro del Interior, Claudio Scajola, por su responsabilidad en el asesinato del joven Giuliani y porque lanzó una campaña furibunda pretendiendo identificar a los 300 mil manifestantes con las bandas depredadoras.

Han aparecido otros dos elementos que nos dan la punta de sendos ovillos para desenredar hechos importantes. Un cable señala el impacto de «las revelaciones de la TV y la prensa escrita, además de las denuncias de la oposición sobre el comportamiento brutal de la policía y de cierta connivencia de sectores de la mayoría gubernamental con grupos radicales extraparlamentarios». Por otra parte, se menciona «un documento reservado de la policía de Génova sobre la presencia de infiltrados neonazis en las manifestaciones de Génova». Estos elementos fueron elevados al Senado por el jefe del grupo de los Demócratas de Izquierda (DS, ex comunistas), en su reclamo de renuncia del titular del Interior.

Se recordará que mencionamos un conjunto de testimonios, tomados de diarios italianos, sobre esta connivencia de los destacamentos policiales y de seguridad con las bandas que rompían y depredaban todo, seguras de su total impunidad. Esto se ve ahora confirmado a varias puntas.

Policías disfrazados de Black Blocks

Al respecto el periodista citado brinda un testimonio irrefutable, que se sintetiza en estos rasgos: 1) los hombres de negro (Black Blocks) actuaban de consumo con la policía, dando y recibiendo órdenes, en forma desembozada. 2) Se infiltraban entre la gente, provocaban a la policía, luego se retiraban tranquilamente, facilitando la represión contra los manifestantes. 3) La policía se concentró en un 9 0% para defender la zona roja, dejando la ciudad a disposición del vandalismo de las bandas. 4) Ninguno de los Black Blocks fue detenido. 5) Se detectó entre ellos gente de diversas nacionalidades europeas, que integran los respectivos cuadros policiales y de seguridad. O sea, un Plan Cóndor a nivel de la Unión Europea.

El objetivo está diáfanamente claro. Se trataba de quebrar y dividir al gran movimiento de conjunción contra el neoliberalismo y los dueños del poder mundial; de alejar de su seno a organizaciones que militan en esa causa internacional, de presentarlo a los ojos de la opinión pública italiana y mundial como un conjunto de energúmenos y de vándalos, y no como lo que es: una vasta alianza de fuerzas sociales y políticas de variada procedencia, que con lúcida pasión propone alternativas para cambiar un curso que lleva a la humanidad hacia el abismo.*

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