"Un hecho sin importancia", dijo Gary Prado

MEXICO, ANSA

 

El general del ejército de Bolivia y embajador de ese país en México, Gary Prado Salmón, consideró como «un hecho sin importancia» la reciente agresión que sufrió al recibir una copa de vino en la cara por parte de un crítico de arte, quien lo identificó como uno de los asesinos del mítico guerrillero Ernesto «Che» Guevara.

«El señor embajador dice que se trató de un hecho sin importancia y no quiere entrar en detalles», respondió la secretaria particular de Prado Salmón al diario mexicano La Jornada que intentó obtener declaraciones del militar y diplomático sobre el incidente.

El crítico mexicano de arte Alberto Hijar vertió la copa de vino contra Prado Salomón al grito de «a la salud del Che, ¡asesino!», durante una velada literaria en la Casa Lamm, de la Ciudad de México, y ante una docena de diplomáticos de América Latina.

La Jornada, de amplia circulación en medios universitarios y grupos de izquierda, retomó ayer tanto el suceso como el plan de trabajo a desarrollar en México que anunció Prado Salmón ante el Senado de su país al ser declarado embajador.

Prado dijo en noviembre pasado que parte de su misión en México sería el «analizar y hacer seguimiento al accionar de grupos insurgentes e irregulares en algunas entidades, por la influencia que éstos puedan llegar a ejercer en nuestras comunidades nativas, por el fenómeno de imitación que suele presentarse», citó el rotativo.

El diario recordó además la inconformidad que generó su designación entre grupos de izquierda y progresistas tanto de Bolivia como de México.

Los inconformes argumentaron que la mayoría de las organizaciones internacionales de derechos humanos sostiene que los militares participantes en la guerra sucia de los años 60 y 70 en América Latina no deben ostentar cargos civiles y menos de la importancia de una representación diplomática.

Prado Salmón, postrado desde años en una silla de ruedas como consecuencia de un balazo que recibió accidentalmente, se hizo mundialmente célebre al participar en la captura y fusilamiento del «Che» Guevara en la región de Ñancahuazú, Bolivia, en 1967 y guardar «como recuerdo» el reloj del legendario guerrillero argentino.*

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