El ratón que parió la montaña

Parturiunt montes, nascetur ridiculus mus: paren los montes, nacerá un ridículo ratón. El verso 139 del Arte Poética de Horacio le cae como anillo al dedo a la reunión del G8 en Génova. Esta será recordada únicamente porque motivó en rechazo la más imponente manifestación internacional de los movimientos convencidos de que otro mundo es posible, y por las medidas represivas y las provocaciones del gobierno italiano, que mataron a un joven, allanaron la sede organizadora, hirieron y encarcelaron a cientos de manifestantes, infiltraron y amplificaron las acciones de grupos como el Black Block (véase nuestras notas del 19 en Bitácora, 20, 22 y 24 en LA REPUBLICA).

En la reunión se habló de pobreza, deuda, enfermedades como el sida. Parece que los ricos se han vuelto sensibles a los padecimientos de los pobres. Modificaron su lenguaje, pero es un cambio carnaleónico, ya que siguen preconizando la misma receta que hunde en la miseria a los humillados y ofendidos de la tierra. Cierto es también que algunos jerarcas de organismos internacionales (caso de Joseph Stiglitz, del BM) cuando se retiran reconocen que la política económica practicada desde esos centros del poder real conducen en línea recta a la catástrofe. Muy cerca tenemos ejemplos clamorosos (que –por añadidura– nos arrastran). Pero se continúa empecinadamente por el mismo trillo, apenas con mínimas variaciones de lenguaje, a modo de condolencias en un velorio.

Un botón de muestra. Enfermedades perfectamente curables como el sida, la malaria, la tuberculosis, podrían ser erradicadas definitivamente a un costo mínimo. Pero los ricachones han sacado de la bolsa a esos fines una limosnita de 1.300 millones de dólares, equivalente a lo que paga Africa en seis semanas por el servicio de la deuda.

En Génova (y simultáneamente en una reunión de unos 180 países en Bonn) se trató la puesta en vigencia del protocolo de Kyoto para la reducción de la contaminación atmosférica, que provoca efectos devastadores sobre el clima y la degradación de las condiciones de vida de los habitantes de vastas regiones del planeta. EEUU, el país que provoca el mayor grado de polución ambiental, se negó rotundamente a aceptar el protocolo y se mantuvo en esa posición con una rigidez absoluta a lo largo de maratónicas sesiones. La única razón esgrimida por Bush es que perjudica a la industria norteamericana. Siendo él gobernador, Texas se convirtió en el estado de la Unión con máxima emanación de gases contaminantes. Japón –país sede de la conferencia internacional en que se acordó el Tratado– maniobró días y noches y finalmente formuló vagas promesas para un futuro lejano. Los diarios titularon: «178 países dejaron solo a Estados Unidos» y «EEUU se niega a respetar compromisos sobre cambio climático». Al término de la reunión dijeron que «sobrevivió el protocolo de Kyoto pese a los EEUU», pero esto es una verdad a medias. Se rebajaron las exigencias al máximo, se permite la venta de las cuotas para que los mayores contaminantes puedan seguir emitiendo CO

La misma tesitura contraria a los intereses generales de la humanidad exhibió EEUU en el proyecto de escudo espacial o guerra de las galaxias. En esta materia Bush fue análogamente impermeable a las razones de sus aliados europeos de la OTAN, del presidente Putin y del Papa, habida cuenta de que el empeño de relanzar el proyecto reaganiano liquida el tratado de misiles antibalísticos ABM de 1972, que además fundamenta más de 30 acuerdos sobre desarme y control de armamentos. En forma demostrativa, el Pentágono realizó un lanzamiento de estos misiles en vísperas de la cumbre de Génova, y Bush abordó el tema con Putin desde posiciones de fuerza.

Un pueblito caído del mapa

La próxima cumbre del G8 se efectuará en 2002 en un pueblito perdido de la provincia canadiense de Alberta, fronteriza con Estados Unidos, no lejos de Seattle (capital del estado de Washington, en el extremo noroccidental de EEUU, donde se produjo la manifestación que determinó la suspensión de la reunión de la OMC). El pueblito se llama Kananaskis y dicen que está sobre las Montañas Rocallosas. Lo he buscado por doquiera y no lo he podido hallar, como dice el bolero. No figura en ningún mapa. Al ofrecerlo como sede, el primer ministro Jean Chrétien dijo que los visitantes deberían ser mucho menos, porque faltaban camas y alojamientos. Pues ahí se recluirán para estar lejos del mundanal ruido. En Génova se reunieron en medio de una zona amurallada como un castillo feudal, cercada por miles de soldados y policías. Los participantes fueron a dormir en barcos protegidos por una flota de naves, submarinos y helicópteros, mientras Bush pasaba las noches en un lugar no revelado.

Aún así, es dudoso que el círculo áulico de los 7+1 con pretensión de dictar su voluntad al mundo puedan escapar a la mirada vigilante del movimiento alternativo internacional, dispuesto a seguirlos a sol y a sombra. *

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