El destituido presidente Abdurrahman Wahid encontró ayer miércoles una forma de salvar su prestigio en la crisis polÃtica de Indonesia, pero mientras se preparaba a viajar a Estados Unidos para un chequeo médico, sus rivales disputaban en torno al botÃn.
Mientras los legisladores votaban para designar el reemplazo de su sucesora y anterior vicepresidenta, Megawati Sukarnoputri, una medida crucial para configurar su gobierno mientras ella confronta las crisis que han paralizado la vapuleada nación, amigos y asistentes de Wahid dijeron que él ha aceptado, finalmente, la derrota.
“El aceptó la realidad de la historia”, dijo a reporteros Ruslan Abdulgani, un ex canciller, después de visitar a Wahid, quien seguÃa recluido en el palacio presidencial construido por los colonizadores holandeses, ahora protegido tras barricadas de alambre de púas.
“El (Wahid) dijo que confÃa en que Megawati tendrá éxito para restaurar la situación de buena forma”, agregó Abdulgani. Los asistentes de Wahid dijeron que abandonará el palacio presidencial hoy jueves para viajar luego a Estados Unidos.
Megawati, bajo presiones para integrar un nuevo gabinete, viajó al volátilmente polÃtico reducto de Wahid para visitar la tumba de su padre, el todavÃa idolatrado presidente fundador de Indonesia, Sukarno.
Pero apenas 48 horas después de una muestra sin precedentes de unidad para destituir a Wahid, el enjambre de partidos polÃticos de Indonesia seguÃa dividido sobre la manera de avanzar en el paÃs musulmán más populoso del mundo.*
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