Productos, dólares y turistas de EEUU llegan a Cuba
A pesar de estar sometida a las más largas sanciones económicas de Washington, Cuba está recibiendo bienes, dinero y turistas de Estados Unidos, en un signo del cambio de los tiempos.
Un norteamericano puede incluso invertir en la economía cubana, siempre y cuando no lo haga directamente. Y la presencia estadounidense abunda en la isla caribeña de 11 millones de habitantes.
Hace poco, en una playa, una máquina Caterpillar estadounidense limpiaba la arena mientras unos turistas miraban el amanecer. En la ciudad, camiones norteamericanos de International Harvester arrastran enormes autobuses que tratan de paliar el precario transporte urbano en la isla.
Hewlett Packard parece ser la impresora favorita en una Cuba cada vez más informatizada y el software de Microsoft se encuentra en casi todas las computadoras.
Y los agricultores que visitan la isla protestan porque, mientras ellos no pueden comerciar con Cuba, sus productos están llegando a la isla a través de México.
El presidente norteamericano, George W. Bush, anunció recientemente que trataría de poner fin a esto, haciendo que el embargo, impuesto por Washington hace más de cuatro décadas, funcionara realmente. Pero expertos señalan que esta promesa será difícil de cumplir.
«La globalización ha quitado relevancia al embargo. Cuba puede conseguir básicamente lo que quiera, sean productos norteamericanos o sustitutos», dijo un diplomático occidental.
Después del colapso de la Unión Soviética, Cuba comenzó en los años 90 a abrirse a la inversión extranjera, promover el turismo internacional y a dar la bienvenida a los cubano-norteamericanos y su dinero.
Puede que no haya un McDonald’s en el aeropuerto de La Habana, pero sí otras famosas marcas norteamericanas como Marlboro, Winston, Coca-Cola o Pepsi.*
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