Sobrevivió el Protocolo de Kyoto pese a los EEUU
«Hemos logrado rescatar el Protocolo de Kyoto y ahora podemos empezar el proceso de ratificación», dijo la comisaria de Medio Ambiente de la Unión Europea (UE), Margot Wallstroem, tras anunciar que se había alcanzado un acuerdo.
Por su parte, el secretario de Estado belga de Energía, Olivier Deleuze, en nombre de la UE, invitó a Estados Unidos a reconsiderar su decisión sobre Kyoto: «Al único país que no participa en el protocolo (Estados Unidos), quisiera decirle que dejamos las puertas abiertas».
La delegada norteamericana ante la cumbre intervino en el plenario para reiterar que Estados Unidos considera «fundamentalmente defectuoso» el protocolo.
Dobriansky fue abucheada por parte de los asistentes al resaltar que «la administración Bush toma muy en serio la cuestión del cambio climático».
Tras un tramo final marcado por dos noches en blanco y un sinfín de reuniones, el acuerdo adoptado en Bonn es considerado unánimemente como una rebaja de las pretensiones iniciales de la Unión Europea, férrea partidaria de respetar el espíritu y la letra de Kyoto.
Los grandes beneficiados habrían sido los aliados tradicionales de Estados Unidos en las negociaciones medioambientales –Japón, Canadá y Australia–, el Grupo Paraguas.
«Prefiero un acuerdo imperfecto pero vivo, a un acuerdo perfecto que no existe», justificó Deleuze, que se convirtió en el rostro de la Unión Europea en el tramo ministerial de la conferencia (de jueves a lunes).
A partir del martes, funcionarios y técnicos tomarán el relevo de los más de 170 ministros de 181 países que asisten a la cumbre.
Los titubeos del Grupo Paraguas tras el abandono de Washington hicieron temer que las propias reglas de ratificación del Protocolo de Kyoto no permitieran que saliese adelante y, por lo tanto, no pudiera convertirse en tratado internacional.
El protocolo de Kyoto establece una reducción global entre 2008 y 2012 de un 5,2% de las emisiones de gases de efecto invernadero partiendo de los niveles de 1990.
Para que el protocolo entre en vigor, al menos 55 países responsables del 55% de las emisiones de gas de efecto invernadero deben ratificarlo.
La UE aceptó que esos países recurran ampliamente a los sumideros de cárbono, es decir a sus masas forestales, cultivables y de pastos, para desgravar en las cuotas de reducción de emisión de gases de efecto invernadero.
En el último tramo de las negociaciones, el domingo por la noche, el presidente Jan Pronk informó de que el último obstáculo antes del acuerdo era el sistema de penalización en caso de incumplimiento de los compromisos.
Los países Paraguas están contra ese capítulo, argumentando que ningún tratado internacional prevé sanciones específicas.
Finalmente, se decidió que el acuerdo contemplará mecanismos de sanción, pero se determinarán, vía enmienda, tras la ratificación del protocolo.
Al margen del acuerdo de Bonn, veinte países desarrollados, encabezados por la Unión Europea, anunciaron en el plenario que contribuirán con 410 millones de dólares anuales para que los países en desarrollo se adapten a los cambios climáticos.
La UE y cinco países (Canadá, Suiza, Islandia, Noruega y Nueva Zelanda) se comprometieron a aportar un montante de 410 millones de dólares anuales de aquí a 2005 a los países en desarrollo, para ayudarles a combatir los efectos del cambio climático.
Las asociaciones ecologistas presentes en Bonn coincidieron en que el acuerdo es poco ambicioso pero tiene un importante valor simbólico.
En conferencia de prensa conjunta, Jennifer Morgan, del Fondo Mundial de la Naturaleza (WWF), resaltó que el acuerdo es «más débil de lo que el WWF esperaba».
Sin embargo, «es un terremoto geopolítico, pues los países presentes mostraron su independencia de la administración» del presidente estadounidense George W. Bush, añadió.
Bill Hare, responsable de clima de la organización ecologista Greenpeace, matizó que «Japón adoptó el acuerdo de Bonn pero, por lo que sé, no ha declarado que lo ratificará sin Estados Unidos».
«Es el momento de que Japón se pronuncie claramente», concluyó Hare. *
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