La triple provocación de Génova

Las fuerzas represivas y los servicios de Inteligencia del gobierno de Berlusconi sumaron al asesinato de un joven el allanamiento a sangre y fuego (calificado de blitz nocturno, para emplear un término nazi) de la escuela que albergaba al Foro Social de Génova, organizador de la gigantesca demostración contra el G8 que superó las 300 mil personas. Quedó demostrado además que los servicios militares y policiales infiltraron sus agentes en la manifestación y en el Black Block (los anarquistas de negro), sindicados por su participación en los desmanes del sábado 21.

Agentes infiltrados I

El asesinato de Carlo Giuliani generó acciones de protesta en numerosos países de Europa y de América Latina. No era un «punk bestia» ni del Black Block, sino un estudiante de historia de la Universidad, hincha de la Roma y Batistuta. El policía que lo mató declaró que estaba enceguecido por los gases lacrimógenos cuando oprimió el gatillo. Le Monde da otra versión, emanada de un fotógrafo independiente que presenció la escena, según el cual el disparo partió de un agente de particular (no un carabiniere) que se hallaba a 5 o 6 metros del jeep policial que después pasó sobre el cuerpo de la víctima.

Luca Casarini, leader de los Monos Blancos (Tute Bianchi, así llamados por el color de sus mamelucos) declaró: «Los Black Block actuaron a voluntad bajo los ojos de los carabinieri. O porque estaban infiltrados, o por incapacidad de las «fuerzas del orden», o porque operaban todos de consuno. Tenemos pruebas fotográficas de que el Black Block y los carabinieri actuaron juntos. Las fotos muestran a varios saliendo de los cuarteles (caserme) vestidos así y con barras de hierro en la mano». El párroco Vitaliano della Sala agrega: «Junto con otro padre franciscano hemos visto descender a tres vestidos de negro de una camioneta policial». El siguiente es el testimonio de Beppe Caccia, de Venecia: «Tenemos la foto de los ‘todos negros’ bajando de una camioneta de los carabinieri y de otro vehículo, escoltado por carabinieri, que transportaba botellas incendiarias. Una red de provocadores organizados se concentró en un punto de la manifestación para provocar choques. Esos grupos organizados estaban en contacto con helicópteros que sobrevolaban la marcha, y los helicópteros están de un solo lado».

Agentes infiltrados II

El GSF (Foro Social de Génova) exhibió fotos que muestran a carabinieri y policías de civil disfrazados de manifestantes, y a dos jóvenes en moto, vestidos de negro, pidiendo informaciones a un policía. Uno de los cineastas que filmó las manifestaciones, Davide Ferrario, registró las andanzas de un sujeto con pinta de «energúmeno» que se acerca a unos policías y les da indicaciones. En medio del tumulto, varios manifestantes se acercan a la formación policial en busca de protección, pero de su seno se desprenden dos muchachones de negro y cabeza rasurada que entran en contacto directo con el «energúmeno». Un diario resume así la denuncia del GSF: «Poliziotti infiltrate tra i manifestanti».

Un cable de ANSA señala que «la TV italiana mostró imágenes de manifestantes del GSF mientras cercaban y neutralizaban a algunos de los extremistas del Black Block, anarquistas irreductibles». En un canal internacional se informó que «grupos reducidos de anarquistas se infiltraron entre los manifestantes y sabotearon la protesta pacífica». El líder del GSF, Vittorio Agnoletto, introdujo esta precisión: «La policía dejó a la ciudad en manos de las bandas, mientras que las fuerzas del orden cargaban contra los manifestantes».

Una crónica de La Repubblica dice que «se hizo humo la esperanza del GSF de controlar a los casseurs (rompedores) de negro» y que «la violencia y la locura destrozaron la gran manifestación». Según su descripción, durante dos horas de devastaciones «la policía no se hace ver, lejana, y controla y filma todo desde los helicópteros. Los carabinieri están todos en la custodia de la zona roja. Los grupitos del Black Block intentan infiltrarse en medio de los sectores organizados, sacándose el uniforme negro para confundirse con los manifestantes». También se mezclaron en la refriega «extremistas» alemanes, incendiando autos y dañando la vía férrea.

A sangre y fuego

Pasados los incidentes, el gobierno relanzó la provocación en escala mayúscula, irrumpiendo a sangre y fuego en la escuela Díaz, sede del GSF. Golpearon salvajemente a la gente (hay manchas de sangre por doquier) y destrozaron todo, dejando el local como la Seccional 20ª cuando el asesinato de los ocho obreros. Quedaba así confirmado que policías y militares actuaron a plena conciencia no contra el Black Block sino contra los no violentos, escribe La Repubblica. El ministro del Interior Claudio Scajola mostró la hilacha al declarar que «no hay distinción entre los violentos y los exponentes del GSF». Precisamente este remedo de incendio del Reischtag procuraba convalidar tan burda especie, rechazada de plano por Agnoletto, quien reiteró el reclamo de dimisión de Scajola por su responsabilidad en el asesinato de Giuliani.

También los periodistas y su Federación Nacional protestaron por la agresión al centro de prensa de la GSF en el blitz nocturno y por el maltrato a los periodistas, y lo mismo hicieron los cineastas, a los cuales se pretendió impedir la filmación. La policía se limitó a anunciar que un día de éstos iba a mostrar las armas encontradas (un molotov y dos cuchillos) y a difundir las felicitaciones de Berlusconi. *

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