"Con Ariel Sharon no hay solución, es un hombre que sólo sabe de muertos"

Palestinos entierran a sus muertos e Israel se prepara

Cerca de 20.000 personas participaron en el funeral por los cuatro palestinos en Belén, una ciudad aislada del mundo debido al bloqueo israelí que este miércoles observó una jornada de paro en señal de duelo.

En El Cairo, el presidente egipcio, Hosni Mubarak, afirmó que no se vislumbra ninguna «solución» al conflicto israelo-palestino en el horizonte.

«Con Ariel Sharon no hay solución, es un hombre que sólo sabe de muertos, de ataques y de guerra», declaró.

La degradación de la situación en Medio Oriente dominó la reunión de los ministros de Relaciones Exteriores del G8 (Grupo de los siete países más industrializados más Rusia) reunidos en Roma para preparar la cumbre de Génova (noroeste de Italia) que empieza el viernes.

Desde Londres el jefe de la diplomacia israelí, Shimon Peres, trató de disipar los temores a una inminente ofensiva israelí.

«Creo que todo es producto de la imaginación», aseguró Peres.

Los palestinos calificaron de «escalada peligrosa» el refuerzo israelí de blindados y de infantería en Cisjordania, tras los disparos de mortero palestinos contra la colonia de Gilo, al sur de Jerusalén.

«Se trata de una escalada militar peligrosa que trata de destruir los esfuerzos palestinos para restaurar la calma, en el marco de su compromiso con el plan Tenet», declaró el secretario del gobierno palestino, Ahmad Abdelrahman.

Abdelrahman aludía así al alto el fuego israelo-palestino, que entró oficialmente en vigor el 13 de junio después de la mediación del director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos, George Tenet.

Los disparos de mortero contra la colonia de Gilo, los primeros de este tipo desde que comenzó la intifada a finales de setiembre, fueron la respuesta al ataque aéreo israelí contra Belén en el que murieron cuatro palestinos, dos de ellos activistas del Movimiento de la Resistencia Islámica Hamas.

Este ataque aéreo se produjo en represalia por el atentado suicida del lunes en Binyamina (norte de Israel), en el que dos militares y el kamikaze palestino murieron.

En Jerusalén, el gabinete de seguridad israelí reunido bajo presidencia de Sharon ratificó la política «de interceptar a los terroristas», aprobada previamente.

Esta política se tradujo en la muerte de una cuarentena de activistas palestinos acusados de «actividades terroristas» desde noviembre.

El ataque israelí de Belén contra activistas de Hamas acusados de haber planificado un «atentado de envergadura» se inscribe en el contexto de esta política.

Los jefes de la diplomacia italiana Renato Ruggiero y estadounidense Colin Powell subrayaron en Roma «la urgencia de relanzar el proceso de paz sobre la base del plan (de la comisión internacional) Mitchell».

Este plan intenta que israelíes y palestinos vuelvan a la mesa de negociaciones, pero hasta ahora es letra muerta. El comité ministerial de la Liga Arabe encargado de la causa palestina instó al G8 a enviar observadores a los territorios palestinos. Por la mañana, Powell juzgó de «prematuro» el envío de observadores internacionales. Este miércoles se registraron algunos incidentes esporádicos, que no causaron víctimas, en Gaza y Cisjordania. *

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