El operativo cuesta 100 millones de dólares y el anterior terminó en fracaso

EEUU hace primer ensayo antimisiles en un año

El experimento utiliza satélites de vigilancia para dar alertas, radares que rastrean los misiles enemigos y un centro de comandos informatizado que puede disparar un mecanismo interceptor para destruir el blanco enemigo.

El interceptor, un «vehículo extraatmosférico destructor» (EKV), es lanzado junto a un cohete a propulsión.

El EKV, dotado de una cabeza rastreadora, de propulsión y de herramientas de comunicación, se separa del cohete durante el vuelo para chocar contra la cabeza del misil agresor.

El blanco enemigo será un misil intercontinental Minuteman modificado, que debería ser lanzado de la base aérea Vandenberg en California (Suroeste) en dirección al Pacífico entre las 02.00 GMT del domingo y las 06.00 GMT. Menos de 30 minutos más tarde, un misil interceptor deberá ser lanzado desde la isla de Kwajalein para destruirlo.

El ensayo, que cuesta 100 millones de dólares, es la fiel reproducción del último ensayo, llevado a cabo el 8 de julio de 2000 y que terminó en un terrible fracaso al no lograr que el misil interceptor hiciera blanco.

Luego de este revés, el ex presidente demócrata Bill Clinton, renunció al desarrollo de un sistema nacional de defensa antimisiles (NMD) y dejó el asunto a su sucesor. La administración republicana de George W. Bush dejó saber que no considera que el futuro de la defensa antimisiles estadounidense dependa del éxito del nuevo ensayo previsto para el sábado.

Esta semana, el Pentágono anunció que está dispuesto a acelerar las pruebas y el desarrollo de la defensa antimisiles en tierra, mar, aire y espacio.

El jueves, el subsecretario de Defensa, Paul Wolfowitz, declaró ante una comisión de asuntos militares del Senado, que «hemos emprendido una carrera contra reloj y ya la empezamos tarde» y que el objetivo del Pentágono es poder disponer de un sistema operacional en funcionamiento antes de 2004-2005. A pesar de las afirmaciones oficiales, el resultado del nuevo ensayo influirá sin duda en el debate sobre el proyecto NMD, tan controvertido en Estados Unidos como en el resto del mundo. Su factibilidad, costo e impacto sobre el control de armamentos y las relaciones internacionales están en el centro del debate.

«Si el ensayo fracasa, su impacto sobre la administración y sobre la credibilidad del presidente estadounidense será enorme», señaló Joseph Cirincone, especialista en control de armamentos y opuesto al proyecto.

«Tendrá un impacto sobre el presupuesto (del proyecto) pero también sobre el conjunto de la política de defensa y exterior, ya que la administración hizo de este asunto una cuestión política central».

Pentágono intenta actualmente convencer al Congreso de que acepte un fuerte aumento de su presupuesto para 2002, año durante el cual quiere disponer de 8.300 millones de dólares para la defensa antimisiles. Ciertos demócratas que apoyan el tratado Antimisiles Balísticos (ABM) firmado entre Moscú y Washington en 1972 –que la puesta en práctica del proyecto NMD violaría según ellos– podrían no votar el aumento del presupuesto solicitado por la administración republicana.

«¿Vamos a abandonar un sistema que fue confiable durante 30 años (…) para otro que no es eficaz al 100% y que puede ser desestabilizante?, se preguntó el senador demócrata Max Cleland. Ensayo del sábado es el cuarto experimento de este tipo. Dos de las tres primeras pruebas fracasaron.*

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