El militar argentino está acusado del asesinato de una estudiante alemana

Tribunal de Nuremberg pide captura de Suárez Mason

La detención de Suárez Mason fue solicitada por la fiscalía de Nuremberg por su presunta responsabilidad en el asesinato de la estudiante alemana Elisabeth Käsemann, en la madrugada del 23 al 24 de mayo de 1977 en Buenos Aires, afirmó la corte.

Según trascendió en esferas judiciales alemanas, las autoridades solicitaron la cooperación de la Interpol para lograr la detención del ex general Suárez Mason en Argentina.

«Esto significa que por fin se superan 24 años de olvido e injusticia por crímenes que deberían haber merecido la inmediata intervención de las autoridades judiciales y policiales de Alemania», y éste «es un acto de reparación moral y jurídica», dijo Esteban Cuya, coordinador de la Coalición contra la Impunidad, organización de derechos humanos que procura el esclarecimiento de casi un centenar de casos de ciudadanos alemanes desaparecidos en Argentina.

Al parecer, «los intereses políticos y económicos primaron en las relaciones entre Argentina y Alemania durante todos estos años y por esa razón las autoridades alemanas no pusieron ningún celo para esclarecer estos casos que afectaban a ciudadanos de su propio país», opinó Cuya en una entrevista con la AFP.

Käsemann fue secuestrada entre el 8 y el 9 de marzo de 1977 por fuerzas de seguridad bajo las órdenes de Suárez Mason y llevada a un cuartel, donde fue torturada. Dos meses más tarde, la estudiante alemana fue trasladada al centro de detención clandestino «El Vesubio», cerca de Buenos Aires.

En la madrugada del 23 al 24 de mayo Käsemann fue esposada y encapuchada y conjuntamente con otros 15 presos fue llevada por fuerzas de seguridad argentinas bajo el mando y con conocimiento de Suárez Mason a la localidad de Monte Grande, en la provincia de Buenos Aires, donde fue asesinada con tiros en la nuca y la espalda, disparados a quemarropa.

Suárez Mason no actuó directamente en el asesinato, sino por intermedio de las fuerzas de seguridad a sus órdenes, señaló el fiscal de Nuremberg. En su carácter de jefe del Primer Cuerpo de Ejército y Comandante de la Zona 1, el inculpado tenía el mando absoluto y disponía de toda la organización del lugar.

El militar argentino «controlaba cada operativo de detención y era dueño y señor de la vida o la muerte de los detenidos». Suárez Mason dominaba el sistema así como a los ejecutores directos de sus órdenes que tenía bajo su mando. «De esta forma (el jefe de la Zona 1) era desde el punto de vista penal tan responsable como los ejecutores directos del asesinato», según el fiscal.

El fiscal general de Nuremberg, Klaus Hubmann, declaró, por su parte, que las investigaciones para determinar la cadena de responsabilidades entre el inculpado y los autores directos del asesinato fueron extraordinariamente difíciles y ante todo extremadamente costosas.

Suárez Mason actuó con alevosía, señaló el fiscal, porque trató de ocultar las torturas a las que sometió a Käsemann, cuyo asesinato ordenó solamente por la posición política que sostenía la estudiante, diferente a la del régimen militar imperante en Argentina en esos momentos. *

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