Está alojado en Brasilia cerca de su enemigo, el ex dictador Stroessner

Oviedo durmió fuera de prisión por primera vez en un año

Oviedo llegó a su nueva morada la noche del jueves, vestido con una floreada camisa en tonos verdes y un pantalón a tono, bajo vigilancia policial durante 24 horas, hasta que las autoridades brasileñas definan si le dan refugio en Brasil o lo extraditan a Paraguay.

El principal protagonista de la rebelión militar de 1996, cuando era jefe del Ejército, es acusado por las autoridades paraguayas de ser el cerebro del asesinato del vicepresidente Luis María Argaña en marzo de 1999, y lo culpan de la muerte de siete manifestantes en la Plaza del Congreso unos días más tarde.

El fiscal general de Brasil, Geraldo Brindeiro, dio en marzo su parecer a favor de la extradición a Paraguay de Oviedo, uno de los artífices del fin de los 35 años de la dictadura de Stroessner, pero los abogados de la defensa solicitaron en junio el estatuto de refugiado para su defendido.

El pasado 26 de junio, el relator del caso, el magistrado Mauricio Correa, suspendió el proceso de extradición hasta que el Comité Nacional para los Refugiados, dependiente del Ministerio de Justicia, dictamine sobre el refugio.

En caso positivo, se suspenderá el proceso de extradición y Oviedo podrá vivir en Brasil, como ya lo hacen Stroessner, que languidece a sólo unas cuadras de la casa de Roque Oliveira, el primo que da cobijo al ex militar, o el ex presidente Raúl Cubas, que disfruta de su estatuto de exiliado en Curitiba.

Oviedo no puede solicitar asilo político en Brasil –como hicieron Cubas o Stroessner–, puesto que ya lo disfrutó en Argentina, de donde huyó en diciembre de 1999, renunciando a su condición de asilado, según fuentes judiciales consultadas por la AFP.

Además, con la paralización del proceso de extradición, «que ya debería haber sido decidido» y teniendo en cuenta que «el extraditado, desde el punto de vista penal, no tiene antecedentes condenables», de Mello, presidente del Tribunal Supremo Federal, revocó la decisión de su subordinado. Sólo tendrá que pedir permiso al Tribunal Supremo en caso de que quiera viajar, para lo que la policía adoptará medidas pertinentes.*

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