Quiénes deberían comparecer en La Haya

La primera sesión del Tribunal Penal Internacional de La Haya contra Slobodan Milosevic desnudó la esencia de este proceso, que es una sumatoria de ilegalidades e iniquidades, como vamos a demostrar. El TPI es un mero apéndice de la OTAN, de las tropas de EEUU y de la Alianza Atlántica que constituyen el poder real en los Balcanes.

Le pisaron la cabeza al presidente Vojislav Kostunica, que en todo momento se negó a la extradición, expresamente prohibida por la Constitución yugoslava. El primer ministro federal Zoran Zizic (del P. Socialista de Montenegro) renunció en protesta, originándose una crisis de gobierno. Pero la OTAN siguió adelante en una maniobra de pinzas: por una parte, puso en acción sus tropas para detener y trasladar a Milosevic, por otra montó el escenario de la reunión del 29 de junio en Bruselas (que casualmente es la sede de la OTAN) entre la Unión Europea y el Banco Mundial para promover el chantaje contra Yugoslavia por 1.300 millones de dólares.

Secuestro a espaldas de Kostunica

Primero, la residencia de Milosevic en Belgrado fue asaltada por un grupo de encapuchados. Ninguna autoridad se hizo responsable del operativo, que en primera instancia fue rechazado. No cuesta nada creer que actuó un comando de la OTAN, que permanece como tropa de ocupación después del genocidio perpetrado contra Kosovo y Yugoslavia durante 78 días, incluso con misiles de uranio (cuyas consecuencias están sufriendo esas mismas tropas), con masacres de la población civil, bombardeos de embajadas, puentes, hospitales, escuelas, por los cuales son ellos quienes deberían estar hoy sentados en el banquillo, con George Robertson a la cabeza.

La detención se consumó finalmente a espaldas de Kostunica. La agencia oficial Tanjug informó, citando al gabinete presidencial que «el presidente Vojislav Kostunica no fue informado de la decisión del gobierno serbio de trasladar a Milosevic al tribunal de La Haya». Se compró a esos fines la complicidad del primer ministro serbio Zoran Djindjic. Kostunica se siguió oponiendo en todas las instancias, sosteniendo que el TPI practica una «justicia selectiva» y abogando por un juicio en su país. Se mantuvo incluso después de las presiones ejercidas por el presidente Bush en persona en su visita a la región en el marco de su repudiada gira europea. El partido de Kostunica calificó de «irresponsable» la decisión de entregar a Milosevic.

No obstante, éste fue llevado de la prisión de Belgrado en helicóptero a una base militar de EEUU en Bosnia, y de allí a la ciudad holandesa.

El presidente del Tribunal, el británico Richard May, se comportó con total falta de ética. Se dedicó a cortarle el micrófono a Milosevic, para impedir que su palabra se difundiera al mundo por la TV y la legión de periodistas presentes. «El juez tiene un botón que le permite cortar el sonido del micrófono del acusado», reconoció el portavoz del TPI, Jim Landale, agregando que «el juez silenció a Milosevic cuando éste acusó al tribunal». Los cortes no fueron por problemas técnicos, sino deliberados. El juez simulaba que se ajustaba los auriculares cuando Milosevic le contestaba en un inglés correcto y muy claro. Pudo saberse no obstante que el ex presidente yugoslavo denunció al tribunal como «una instancia ilegal, no designada por Naciones Unidas», y que estaba enfrentando «una acusación falsa».

Chantaje millonario

¿Por qué tanto apuro para la extradición? Porque el 29 de junio era la fecha prevista de la reunión conjunta de la Unión Europea y el Banco Mundial para decidir la entrga de 1.300 millones de dólares a Yugoslavia destinados a la reconstrucción de los daños causados por los bombardeos. En una campaña desplegada en forma impúdica, EEUU anunció —

Existe una razón adicional. Hace tiempo se presentó una querella contra la OTAN por parte de familiares de las víctimas de los bombardeos, sostenida por figuras mundiales como el compositor Mikis Theodorakis y otros. De fuente española se afirmó que la OTAN necesitaba un juicio a Milosevic para evitar la condena que sobre ella misma podría recaer, con las consiguientes indemnizaciones por las muertes y la destrucción de la infraestructura económica y cultural de Yugoslavia.

Mentiras en cadena

Hay por lo menos tres elementos del contexto a tomar en cuenta: 1) Como se ha recordado, Yugosalvia era el último rescoldo de un socialismo sui generis después de la caída de la URSS. 2) La campaña contra Milosevic se instrumentó mediante una campaña de tergiversaciones y exageraciones nunca comprobadas (estadio lleno de presos, ejecuciones masivas, violaciones), el estilo de la campaña contra Ceaucescu que menciona Ramonet en su libro «La tiranía de la comunicación» en relación con la presunta carnicería de Timisoara en diciembre de 1989. 3) Las tropas yankis y de la OTAN siguen cumpliendo su papel de gendarme en la ex Yugoslavia. EEUU surtió de armamento al UCK kosovar, primo hermano de la guerrilla que hoy opera en Macedonia. Mientras las tropas de ocupación dan palos de ciego a diestra y siniestra, se sigue derramando la sangre de los pueblos balcánicos.*

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