Piratas del siglo XXI surcan los mares
El llamado venía de muy lejos, pero la comunicación por satélite hacía que fuese perfectamente claro: el hombre que hablaba por teléfono a la sede en Londres de la Organización Marítima Internacional (OMI) era atacado por piratas en el Mar Rojo y pedía ayuda.
«Fue el año pasado. Mi interlocutor explicaba que su velero era atacado por piratas. Le dijimos que llamara a los guardacostas locales, ya que la OMI (agencia de la ONU) sólo puede hacer eso. Nos volvió a llamar unas horas después para decirnos que los piratas habían optado por abandonar el ataque», cuenta Natasha Brown, portavoz de la OMI.
«Recibimos de tanto en tanto llamados de ese tipo, pero no muy a menudo, afortunadamente», agrega Brown en entrevista con la AFP.
En este inicio del siglo XXI, la piratería marítima no es folclore, ni muchísimo menos, y el crimen organizado ha reemplazado a las figuras legendarias de la piratería, como Barbanegra. Los bergantines de bandera negra con calavera fueron sustituidos por lanchas rápidas y los intrépidos capitanes por hábiles empresarios que negocian la carga de los barcos capturados.
Según la OMI, 471 casos de piratería fueron oficialmente registrados entre el 31 de marzo de 2000 y el 31 de marzo de 2001, lo que significa un aumento de 52% (162 casos más) con respecto a los doce meses precedentes.
La piratería ha disminuido en el Mediterráneo (2 casos en vez de 4) y a lo largo de las costas occidentales de Africa (33 en vez de 36), pero ha aumentado en el Estrecho de Malaca (112 casos en vez de 37), en el Océano Indico (109 en vez de 51), en el Mar de China (140 en vez de 136), en las costas orientales de Africa (29 en vez de 16) y en América del Sur y en el Caribe (41 en vez de 29).
Setenta y dos miembros de tripulaciones murieron durante esos ataque, 129 fueron heridos y 5 declarados desaparecidos. Un barco fue destruido, dos secuestrados y tres desaparecieron.
El comandante Hartmut Hesse, funcionario del OMI, señala varias razones que explican este aumento de los ataques en alta mar: la difícil situación económica de ciertos países que favorece la delincuencia, la falta de medios materiales y humanos para controlar los archipiélagos de numerosas islas, como Filipinas o Indonesia, el tráfico de drogas, etc.
La agresión «clásica», practicada en el mundo entero pero especialmente frente a las costas de Africa, América del Sur y Asia del sudeste, es en general violenta.
Los piratas armados amenazan a la tripulación y se apoderan de los objetos de valor o el dinero.*
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