Escuadrón de la muerte le disparó mientras esperaba autobús para ir a trabajar

Tensión en Irlanda por asesinato de joven católico

Ciaran Cummings, de 19 años, fue alcanzado por varios disparos mientras esperaba el autobús para ir a trabajar.

Cummings es la primera víctima de este año en las marchas orangistas (lealistas protestantes), humillación ritual que cada mes de julio los protestantes de Irlanda del Norte causan a los católicos desfilando con banderas y tambores en sus barrios para recordar a los «papistas» una derrota de hace tres siglos.

Inevitablemente, durante el mes de julio sube la tensión entre ambas comunidades, y esta vez la situación se agravó por la renuncia del jefe de gobierno local, el unionista moderado David Trimble.

Resultó inevitable, entonces, que en el silencio de la política volvieran a aparecer las armas, afirman los analistas políticos.

La emboscada fue reivindicada ante un canal de televisión local por los «Red Hand Defenders» (defensores de la mano roja), grupo de lealistas contrarios al proceso de paz.

El homicidio del desafortunado joven católico fue la respuesta de los paramilitares protestantes a la decisión de la comisión de marchas de prohibir por cuarto año consecutivo a las legiones orangistas de la Orden de Portdown desfilar por Garvaghy Road, el barrio católico en la ciudad con mayoría protestante.

La manifestación no podrá pasar por medio del barrio católico, y en cambio deberá transitar la calle que lo delimita.

Para muchos protestantes se trata de una grave limitación de sus derechos, y un intolerable insulto a la tradición.

Mientras tanto, arribó ayer a Londres el primer ministro irlandés Bertie Ahern para una cena de trabajo con el premier británico Tony Blair.

Ambos jefes de Estado deberán fijar el calendario para las negociaciones de la semana próxima en Belfast, para intentar resolver la crisis política que causó la renuncia de Trimble.

El primer ministro norirlandés renunció porque el Irish Republican Army (IRA) no entregó aún sus armas, tal como se había establecido.

Mientras tanto, el arsenal de la guerrilla católica se conserva en depósitos secretos a los cuales tienen acceso inspectores internacionales, pero hasta ahora ninguna de las armas fue destruida.

«Este es el momento de elegir», dijo ayer Tony Blair ante la Cámara de los Comunes, que lanzó un pedido a los grupos armados para que respeten los acuerdos de paz y entreguen las armas, lo cual –con el asesinato de ayer– parece que resultará difícil.*

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