¿El ex dictador concurrirá a la asunción de Lagos?
La pregunta que se hacen todos los chilenos y los embajadores de los países que enviarán a sus máximos representantes a los actos de transmisión del mando presidencial, es si el ex dictador Augusto Pinochet, que es senador vitalicio, asistirá a la ceremonia.
Si Pinochet, senador vitalicio desde que dejó la comandancia en jefe del Ejército en marzo de 1998, pese a su estado de salud «precario», como indicó Gran Bretaña para liberarlo después de 503 días de arresto preventivo, decide asistir se producirá una situación no deseada por el mandatario entrante, el socialista Ricardo Lagos. Si bien los hijos de Pinochet, Jacqueline y Marco Antonio, aseguraron que su padre no concurrirá el sábado venidero a Valparaíso, a 140 kilómetros al oeste de Santiago donde tiene su sede el Congreso, otros dos, Augusto y Lucía, considerada la más política de todos, dejaron abierta la posibilidad de que lo hiciera.
El ministro secretario de Gobierno, el democristiano Claudio Huepe, declaró que si bien su presencia en la trasmisión del mando «no modificará el programa», la eventual asistencia del ex dictador «sería incomprensible para Chile y para el mundo».
Los embajadores de las naciones que enviarán a sus máximos representantes a los actos, como por ejemplo los de los países sudamericanos que anunciaron la asistencia de sus presidentes, o de los europeos con algunos primeros ministros, como Italia ya que concurrirá el premier Massimo D’Alema, están muy pendientes de esa situación.
Porque de concurrir Pinochet al Congreso, ellos deberán tomar la medida de aconsejar la ausencia, o no, de los jefes de Estado.
El democristiano Andrés Zaldivar precisó que Pinochet «tiene derecho a asistir. Yo como presidente del Senado tengo que proteger sus derechos, me guste o no». Zaldívar empero llamó a «gente cercana» a Pinochet a no crear situaciones de mayor tensión y «pensar si es conveniente o no» su asistencia.
En tanto los parlamentarios del partido socialista anunciaron: «Nos retiraremos del Congreso, si el ex dictador asiste», precisó el diputado Héctor Aguiló.
Ese legislador añadió: «Si hacemos ese gesto no debe interpretarse como una deslealtad hacia Lagos, sino una reacción de repudio hacia Pinochet», un hecho que sería apoyado por los democristianos.
En los derechistas partidos Unión Demócrata Independiente y Renovación Nacional también existen opiniones contrapuestas y unos piensan que Pinochet debe asistir y otros no.
Pero la opinión de Alberto Cardemil, quien fue ministro de Pinochet y actualmente presidente del derechista partido Renovación Nacional y diputado, puede gravitar en la asistencia o no del ex dictador a la trasmisión del mando.
Cardemil señaló que el ex general «desea colaborar con la reconciliación del país» y remarcó que su principal preocupación es la de recuperarse, «cuestión que lo va a tener alejado de una vida normal por largo tiempo».
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