Desafío a la Alianza
Béliz es el jefe de Nueva Dirigencia, un partido local, de tendencia centro derecha pero que intentó mostrar una fachada moderada incorporando a personalidades de diversos sectores a su partido, incluso a un respetable rabino.
Pero la mayoría de los independientes huyeron de ND cuando Béliz comenzó a coquetear nuevamente con el menemismo, al que había pulverizado con sus críticas. Otra huida se produjo cuando el ex ministro del Interior acordó inopinadamente hace ocho días ir en unidad con el partido Acción para la República, de Domingo Cavallo, que tiene el apoyo explícito del ex gobernador bonaerense Eduardo Duhalde.
Béliz y Cavallo tenían un contrato que el ex ministro de Economía rompió. Era así: Cavallo se presentaba a pelear por la Presidencia el 24 de octubre, comicios que ganó Fernando de la Rúa, con una magra perfomance para el padre de la convertibilidad, y Béliz encaraba una campaña para la jefatura del gobierno porteño.
Cavallo cambió de planes cuando fracaso en su intento presidencial y Béliz lo acuso de «ser capaz de vender a su madre por conseguir poder». Pero al joven ex ministro del Interior, fuertemente influenciado por corriente católicas conservadoras, una serie de errores que cometió las últimas semanas lo colocaron en picada en las encuestas y entonces no tuvo otro remedio que aceptar unirse con Cavallo, que, pese a los insultos, lo esperaba como quien aguarda sentado ver pasar el cadáver de su enemigo.
Luego de largas negociaciones, los pretendientes acordaron que entre el viernes y el domingo, por medio del voto «telemático», es decir, por teléfono, desde el aparato del titular de un número o por locutorios esparcidos por toda la ciudad, se decidirá el orden de integración del binomio.
Cavallo no se ve perdiendo y aunque prometió cumplir con su palabra si así ocurriera, pocos le creen. Béliz esta lejos en las encuestas de esta original interna, pero no se da por enterado. Si el menemismo (el peronismo, al igual que los independientes, puede votar, no así los afiliados a los partidos de la Alianza) mete la cola, puede amargarle la jornada del próximo domingo al ex ministro de Economía.
Cavallo, izquierda en busca de descontentos
Si eventualmente hay un segundo turno (para ganar los comicios de mayo es necesario que el ganador coseche el 50% de los sufragios), la fórmula de la Alianza, Aníbal Ibarra con, posiblemente, Cecilia Felgueras, la ascendente funcionaria de De la Rúa, interventora exitosa en la Obra Social de los jubilados, el Establo de las Augías de la corrupción menemista, conseguirían, según la encuestadora «Analogías», el 54,3% de los votos, mientras que Cavallo-Béliz llegarían solamente al 34,1%.
La encuestadora Nueva Mayoría supone que en el primer turno la Alianza solamente ahora le lleva a la nueva coalición tres puntos: 43 a 40.
La suerte de Cavallo-Béliz, si es que así se conforma el binomio en la votación telefónica de esta semana, cuyo control genera muchas dudas, depende del ánimo de los ciudadanos frente a los fuertes impuestos a los que debió apelar De la Rúa para acotar el desorden fiscal que heredó del menemismo, o la ausencia de medidas reales para reactivar la economía, otra vez estancada.
Otro receptáculo del descontento podrían ser los partidos de izquierda tradicional pero están, como de costumbre, muy divididos. El ex ombudsman de esta ciudad, Antonio Cartañá, respaldado por el Partido Socialista Auténtico, podría llegar al 2% de los votos. Según fuentes confiables, dentro del Partido Comunista, que integra con grupos trosquistas la Izquierda Unida, hubo gestiones ante Cartañá para presentar una lista común al menos para legisladores.
Pero al parecer, otro sector del PCA, frustró la apertura. El secretario general del comunismo local, Patricio Echegaray, puja por obtener una de las 60 bancas en disputa para la legislatura local.
Los comicios de mayo son muy importantes. Para de la Rúa una especie de plebiscito para su gestión. Y para Cavallo, la oportunidad, si gana o hace una buena perfomance, de convertirse en el futuro jefe de la oposición, ahora que Menem no consigue reunir tras de sí a sus partidarios.
Compartí tu opinión con toda la comunidad