La violación de una esclava negra es una de las atracciones

El Carnaval de Río está que arde

Los 65 mil espectadores –y los millones que seguirán el desfile por televisión– del Sambódromo de Río de Janeiro podrán escuchar los gritos de dolor y pedidos de socorro de esclavos y esclavas en las bodegas de un enorme navío, mientras imágenes de espíritus y dioses africanos recordarán el hondo sentimiento religioso que anida en los negros.

«Patria de todos o tierra de nadie», es el tema bajo el cual se presenta la escuela, que mezclará en su escenografía a todos los pobladores, nuevos y nativos, del continente.

La crítica que siempre propone la escuela Beija-Flor (Picaflor) fue inaugurada en 1989 por el polémico creador «Joaozinho 30″ (el Juancito número 30 de su familia), al idear una carroza alegórica con un enorme Cristo en andrajos, rodeado de mendigos.

Como en ese entonces la Arquidiócesis se quejó, la escuela presentó igualmente su obra con el Cristo cubierto de tela negra con el cartel de «Aunque censurado, orad por nosotros».

Ahora, en el Carnaval 2000, dedicado a los «500 Años del Descubrimiento de Brasil», la Arquidiócesis consideró un «vilipendio» que la escuela Unidos da Tijuca, cuyo tema es «Tierra de Papagayos», presentara una carroza con una cruz y un cuadro de la Virgen María, que finalmente fueron secuestrados por la policía.

Aunque la Justicia determinó la devolución de los objetos, la escuela decidió reemplazarlos por una paloma blanca de tres metros de altura.

Los dirigentes de la escuela consideraron escandaloso que las imágenes fuesen llevadas a una comisaría, y sus abogados anunciaron que exigirán indemnización del Estado por daños y perjuicios morales.

El gobernador de Rio de Janeiro, Anthony Garotinho, pidió en tanto mayor comprensión entre Iglesia y escuelas de samba, ya que, dijo, «la policía tiene cosas más importante en qué ocuparse».

En tanto «Juancito 30″ este año está en la escuela Viradouro, que se presenta con «Brasil, visiones de Paraísos e Infiernos», la historia de sueños y sufrimientos de blancos ávidos de riquezas, negros amordazados e indios catequizados, que poblaron Brasil.

La escuela Uniao da Ilha, con su tema «Para no decir que no hablé de flores» rememora la canción de Geraldo Vandré, músico que fue perseguido durante la dictadura militar.

La tradicional y aclamada Mangueira se presenta este año con «Obá II, rey africano de los andrajosos», un tributo a la cultura negra.

Otra escuela rememorará la época de Getulio Vargas, retratando la censura pero también las leyes laborales y la creación de grandes empresas nacionales. También celebrará la época de los cantores de radio, de los casinos, las vedettes, la brillantina, los Cadillacs, sin olvidar el suicidio de Vargas en 1954 en el Palacio Catete de Río de Janeiro.

El carnaval de Río de Janeiro comenzó el viernes con la entrega de las Llaves de la Ciudad por el alcalde Luiz Paulo Conde al voluminoso Rey Momo, Alex de Oliveira.

El 22 de abril de 1500, las naves de Pedro Alvares Cabral descubrieron el litoral de lo que es hoy Porto Seguro, en el estado de Bahía, motivo por el cual las escuelas evocan este año los 500 años del Descubrimiento.

Las 14 escuelas, con más de 4.000 integrantes cada una, se presentarán la mitad la noche del domingo y la otra en la del lunes, todas en el moderno sambódromo de 700 metros de largo, con capacidad para unos 70 mil espectadores.

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