Sonrió y dijo "aquí se respira otro aire", mientras recibía visitas

Pinochet despertó plácidamente

Aunque aislado, fue el primer incidente violento desde que el ex dictador regresó el viernes a Chile después de permanecer 16 meses detenido en Gran Bretaña.

Pero lejos del ruido, la primera noche en casa de Pinochet transcurrió en una atmósfera muy íntima, dijeron el sábado sus partidarios. «Se reunió con sus hijos, cenaron muy temprano y luego se retiró a dormir. Fue un reencuentro familiar», dijo a Reuters la portavoz de la Fundación Pinochet, Mónica Wehrhahn.

Pinochet desapareció el viernes de la vista de los chilenos tras los muros de su casa en un lujoso vecindario de Santiago, en medio de un fuerte dispositivo de seguridad. Al mediodía comenzó a recibir visitas, dijeron testigos.

Disturbios frente al Palacio

La policía antimotines reprimió al mediodía del sábado a manifestantes convocados por grupos de derechos humanos.

El incidente ocurrió frente al palacio presidencial de La Moneda, tras una marcha por las calles del centro de Santiago.

«Ante la alteración del orden público nosotros tenemos que actuar», dijo a Reuters el comandante de la policía, Alejandro Sierra. «Hubo agresiones, nos tiraron piedras».

Pero los manifestantes dijeron que fue la policía quien provocó el incidente.

«Un carabinero me pegó y lo tengo identificado», dijo una de las personas presentes en la Plaza de la Constitución, frente a La Moneda.

Luego de dos noches en vela protestando frente al palacio presidencial, organizaciones de derechos humanos marcharon el sábado pacíficamente por las calles de Santiago. «La esperanza es lo que nos ha mantenido en pie», declaró la presidenta de la Agrupación de Familiares de Desaparecidos, Viviana Díaz. «Es por eso que estamos aquí y seguiremos hasta el último día de nuestras vidas».

La marcha convocó a unas 5.000 personas, según los organizadores.

Levántate y anda

Quienes recibieron el viernes a Pinochet cuentan que el general sonrió.

Sin embargo, el ambiente fue algo más denso afuera de su residencia.

El gobierno criticó la pomposa bienvenida castrense y los familiares de las víctimas de su régimen se sintieron burlados al verlo levantarse de su silla de ruedas y caminar durante su llegada al aeropuerto de Santiago. El ex dictador regresó el viernes al país luego de 503 días de arresto en Gran Bretaña, acorralado por una solicitud española de extradición.

Nueve horas después de pisar Chile gracias a un diagnóstico británico de problemas físicos y cerebrales, fue dado de alta y enviado a casa. «Estos primeros días son para que trate de recuperarse un poco y ver, lógicamente, qué sale de los chequeos médicos que le hicieron ayer (viernes)», añadió Wehrhahn.

Los resultados de los exámenes serán entregados la próxima semana al general y sus familiares. Nadie más tendrá acceso a ellos. La prensa local, que rara vez utiliza la palabra «dictadura» en sus crónicas, publicó el sábado chistes y titulares como «Milagrosa Recuperación».

Segunda batalla legal

El grupo de Díaz y otras organizaciones de derechos humanos quieren despojar a Pinochet de su inmunidad parlamentaria y ver si la promesa gubernamental de justicia es verdad.

El general y senador vitalicio no electo enfrenta en su país 61 querellas por crímenes perpetrados bajo su régimen, de 1973 a 1990. La última de esas querellas fue presentada el sábado. «Si logramos desaforar a Pinochet, someterlo a proceso, no sólo él, si no todos los involucrados, tendrán que ser juzgados de igual manera», declaró Díaz. Más de 3.000 personas murieron o desaparecieron durante la dictadura pinochetista.

Fuentes judiciales adelantaron a Reuters que el juez Juan Guzmán, que centraliza las denuncias, comenzaría el lunes el proceso de desafuero. El centroizquierdista presidente Eduardo Frei y su sucesor Ricardo Lagos prometieron a los cuatro vientos que Pinochet podría ser juzgado en Chile.

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