La cumbre de Budapest toma distancia del escudo espacial de Bush

Europeos y norteamericanos divididos en la OTAN

Budapest, ANSA

 

Los tonos no son los de un enfrentamiento abierto, pero la distancia entre norteamericanos y europeos en este aspecto es significativa.

Los aliados de Washington no están aún dispuestos a firmar el plan norteamericano, pese a los esfuerzos del presidente norteamericano, a los que sirvió de intérprete Powell.

Aprecian la voluntad de cooperación, pero no están convencidos de la oportunidad de poner en riesgo el Tratado ABM, de 1972, para construir un sistema de defensa global de peligros que aún deben ser demostrados.

En la primera jornada de la consulta de los ministros de Relaciones Exteriores de la OTAN en Budapest, Hungría, Powell dijo ayer a sus colegas que Estados Unidos ve una «amenaza» de parte de los países no «confiables» –Corea del Norte, Irán e Irak– y que «persuadirá a los europeos de su existencia, aunque necesite tiempo, lo que se producirá a través de un proceso de consultas auténticas con los aliados».

Pero de sus interlocutores, Powell no obtuvo lo que esperaba, es decir, un claro reconocimiento de que Europa comparte su análisis sobre los riesgos futuros y sobre la amenaza que afecta a Occidente.

La declaración final de la reunión deja la cuestión planteada: «Demos la bienvenida a las consultas iniciadas por el presidente Bush con los aliados y prosigamos las conversaciones sustanciales sobre estos temas. Ellos comprenderán las evaluaciones sobre amenazas y el abanico de cuestiones estratégicas referidas a la seguridad común y los modos para enfrentarlas».

Además se agrega que «se intenta proseguir con fuerza por este camino y recibir con satisfacción la seguridad de Estados Unidos de que tendrán en cuenta los puntos de vista de los aliados antes de considerar los próximos pasos».

La fórmula de compromiso del comunicado final no pidió concesiones sólo a los norteamericanos.

Del texto desaparecieron las referencias al Tratado ABM, que en el pasado fue definido por la OTAN como «una piedra angular» para la seguridad internacional.

Washington considera que el ABM, que Rusia no parece dispuesta a renegociar para admitir el escudo espacial, es una reliquia del pasado y los europeos, preocupados por una carrera de rearme, tuvieron que admitir su desaparición de la declaración.

El informe del escudo espacial estuvo en el centro del encuentro entre los 19 ministros de la OTAN y el jefe de la diplomacia rusa, Igor Ivanov, que se limitó a hacer una advertencia: «Es una cuestión que no se refiere sólo a Rusia sino a todos, es la estrategia internacional. Nuestra posición es conocida y no cambia».

En la primera jornada de las reuniones de Budapest se dedicó mucho tiempo a la situación en los Balcanes, con Macedonia en primer lugar, y a la defensa europea. Powell aclaró que el gobierno norteamericano no decidirá «unilateralmente» ninguna reducción de sus efectivos.

La OTAN condenó con fuerza la violencia de los extremistas en Macedonia, pero invitó al gobierno de Skopje a reaccionar con moderación y acelerar el diálogo político e interétnico.

Todos admitieron que lo ocurrido en Balcanes es desalentador pero los ministros tuvieron que admitir que es necesario un importante compromiso.

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