Sandinistas prometen un gobierno distinto al del pasado

Managua, Reuters

 

El líder sandinista y ex presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, anunció que promoverá reformas políticas para mantener «el poder en el pueblo», después de ser ratificado candidato presidencial.

En un discurso con llamados a la reconciliación, Ortega dijo que si triunfa en las elecciones respetará la propiedad privada, buscará relaciones de respeto con Estados Unidos y consenso para negociar con organismos financieros internacionales.

Una asamblea de 200 dirigentes del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) y centenares de invitados aprobaron por aclamación las aspiraciones de Ortega de regresar a la presidencia de Nicaragua, que perdió en las elecciones de 1990.

«Va a ser necesario consultar al pueblo» por medio de un referendo para aprobar la instalación de «asambleas de ciudadanos», que en cada municipio nicaragüense intervendrían en las decisiones del país, indicó.

Ortega insistió, además, que en su posible nuevo gobierno «no vamos a hacer lo mismo que hicimos» en la década del 80, cuando la gestión sandinista enfrentó la hostilidad de Estados Unidos, que financió a los rebeldes «contras».

Los sandinistas, que tomaron el poder después de derrocar al dictador Anastasio Somoza mediante una revolución, impulsaron las confiscaciones de propiedades, algunas de estadounidenses, lo que generó el descontento de Washington y la imposición de medidas económicas contra Nicaragua.

La semana pasada, el embajador estadounidense en Nicaragua, Oliver Garza, dijo que su gobierno mantendría una política dura ante un virtual nuevo gobierno sandinista y «hasta que veamos cambios verdaderos» en el ahora partido opositor.

En alusión a los comentarios, Ortega estimó «normales» las opiniones estadounidenses –contrarias o a favor de su candidatura– y señaló que «son los nicaragüenses los que tendrán que decidir» las elecciones.

«Nosotros lo que demandamos, lo que exigimos, es relaciones respetuosas entre Estados Unidos y Nicaragua», señaló.

A los 55 años, Ortega disputará por cuarta vez la presidencia de Nicaragua el 4 de noviembre y estará acompañado por el candidato a la vicepresidencia, el ex contralor y líder social-cristiano Agustín Jarquín.

Ortega, que gobernó Nicaragua de 1979 a 1990 y es el dirigente máximo del FSLN desde hace más de dos décadas, dijo que buscaría consenso para negociar la continuidad de los programas de ajuste con organismos financieros internacionales.

Pequeñas formaciones políticas socialcristianas, de «cristianos evangélicos» y un sector de los ex combatientes antisandinistas o «contras» –que en la década del 80 se enfrentaron a los sandinistas– firmaron alianzas con el FSLN.

Según las encuestas de opinión, el candidato del FSLN encabeza las preferencias electorales, seguido por el aspirante del gobernante Partido Liberal Constitucionalista (PLC), el empresario Enrique Bolaños.

Ortega ganó los comicios celebrados en Nicaragua en 1984, pero cayó derrotado en dos elecciones consecutivas por candidatos de agrupaciones políticas derechistas: en 1990 por Violeta Barrios y en 1996 por el actual presidente, Arnoldo Alemán.

En las elecciones de noviembre se elegirá también a 93 diputados para ocupar igual número de escaños en la Asamblea Nacional.

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