Protegido como en la guerra
El ex dictador chileno Augusto Pinochet regresó el viernes a Chile bajo una protección policial y militar que recordó los viejos tiempos de la «mano dura» de su régimen (1973-1990), cuando ningún rincón escapaba al ojo de la vigilancia en su entorno y más allá. Pinochet, 84 años, también ex jefe del Ejército y ayer senador vitalicio, fue liberado por Gran Bretaña la mañana de jueves, tras una detención de 503 días, y 24 horas más tarde, este viernes de mañana, llegó a Santiago en un avión que lo esperó un mes en Londres.
Mientras Pinochet volaba desde Europa con al menos una escala técnica en la isla británica de Ascensión (Atlántico sur), por rutas mantenidas en total secreto, los periodistas que lo esperaban en el aeropuerto fueron inicialmente desalojados del recinto «por razones de seguridad», en un confuso incidente que se explicó como un exceso de celo y malentendidos.
Instalada nuevamente en el lugar más tarde, la prensa observó cordones de tropas armadas y una profusión de agentes de civil que no descuidaron ningún movimiento.
A la misma hora, agentes de la Policía de Investigaciones allanaron viviendas junto a la finca El Melocotón, unas de las residencias de Pinochet 80 km al sureste de Santiago, y presunto sitio de descanso cuando el general abandone el Hospital Militar santiaguino donde hoy fue internado.
Pinochet, que sufre de diabetes y otras dolencias graves y que según sus familiares corría peligro de muerte en Londres, fue llevado al nosocomio en un helicóptero tripulado por una fuerza de combate de élite del Ejército, con escolta de otras dos máquinas similares artilladas. Otras aeronaves efectuaron sobrevuelos de precaución en el área, observaron los periodistas.
Una decena de edificios habitacionales y comerciales alrededor del Hospital, en la comuna de Providencia, fueron copados desde la madrugada por soldados armados y vigías dotados de sofisticados aparatos de visión en escenarios de combate.
Un piquete de 12 paracaidistas y tropas de asalto formó un estrecho círculo en torno a Pinochet en la azotea del hospital donde se posó el helicóptero.
Todos los movimientos rutinarios del personal, pacientes y visitantes en el hospital quedaron sujetos a vigilancia reforzada y el piso segundo del establecimiento, donde está la pieza del ex dictador, quedó bloqueado.
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