Ataques palestinos e incursiones de las tropas israelíes

EEUU intentará revivir el diálogo en Medio Oriente

Aldo Baquis Tel Aviv, ANSA

 

La violencia, entretanto, sigue su curso y, después de los dos atentados del domingo en Jerusalén, en Bat Hefer, sur de Hadera, Israel, fue desactivada ayer una poderosa bomba, mientras la Jihad islámica anunció otros ataques suicidas.

En Zbuba, Cisjordania, una bomba colocada por las Brigadas al-Agsa explotó junto a un jeep militar sin provocar víctimas.

Luego dos israelíes resultaron heridos gravemente en una emboscada al sur de Nablus, Cisjordania.

Los palestinos, por su parte, denunciaron una nueva incursión de medios blindados en Sajjaya, Gaza, y el bombardeo de un barrio popular de Rafah que provocó heridos entre los cuales un niño de 7 años.

El objetivo de la diplomacia norteamericana es lograr el compromiso de las dos partes para un cese del fuego y la garantía israelí de congelar la colonización en los Territorios.

Una vez superado este primer obstáculo, se procedería a la aplicación de los acuerdos bilaterales ya firmados, por ejemplo, el retiro militar de Cisjordania, que debía ser realizado por el gobierno laborista de Ehud Barak, y la iniciación de las negociaciones sobre el orden definitivo en los Territorios.

Hoy Burns se encontró con Arafat –que está por iniciar una visita a Moscú– por segunda vez en dos días. Luego mantuvo un encuentro con Sharon, el ministro de Relaciones Exteriores, Shimon Peres, y el ministro de Defensa, Benyamin Ben Eliezer.

Una fuente palestina cercana a Arafat confirmó a ANSA que hoy martes se reanudarán con un encuentro de alto nivel las conversaciones de seguridad israelo-palestinas.

Sin embargo reveló que, incluso después del segundo encuentro con Burns, entre los palestinos hay un fuerte escepticismo sobre el éxito de la misión.

El domingo, Burns constató que el lenguaje de las dos partes es distinto.

La prensa palestina de ayer refería que los colaboradores de Arafat protestaron cuando Burns definió como «una forma de terrorismo» los atentados palestinos ocurridos 9 días atrás.

«El verdadero terrorismo, le hicieron notar, es la ocupación militar israelí».

Además de la cuestión semántica, los palestinos dijeron a Burns que no hay esperanzas de convencer a los militantes comprometidos en la rebelión para que dejen las armas.

En una entrevista a la Voz de Palestina, el ministro de Cooperación, Nabil Shaath, precisó: «No haremos nada para detener la resistencia contra las continuas agresiones israelíes a menos que se acuerde un paquete de medidas que garantice a la Intifada los primeros frutos».

Shaath mencionó el congelamiento de las colonias, la realización de acuerdos pasados y la revocación del estado de sitio militar. Algunas horas después, Burns reveló que la posición israelí es opuesta.

La Intifada es, para el gobierno de Sharon, un injustificada agresión palestina contra Israel. Por ello, el Estado israelí no considera que tiene que pagar ningún «precio político» para alcanzar el cese de la violencia.

Días atrás, un ministro israelí –Uzi Landau, de Seguridad interior– explicó que si Israel hiciera ahora concesiones para devolver la calma, en el futuro los palestinos «se verían tentados de recurrir nuevamente a la violencia» para obtener otros éxitos.

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