El jefe del Ejército argentino imputado por masacre de presos

Bonafini acusa a gobernador

Por Isidoro Gilbert – Corresponsal en Argentina

 

Bonafini no se quedó en esa identificación: puso, en su dura declaración ante la prensa local y extranjera, en el mismo nivel de responsabilidades al presidente Fernando de la Rúa y al ministro de Economía Domingo Cavallo, como un modo de identificar a los que son capaces de castigar a quienes resisten sus políticas económicas y sociales y como los responsables del clima de intimidación que, dijo, campea sobre todo el país.

A pesar de las acusaciones el gobierno nacional, por la voz de la subsecretaria de Derechos Humanos, Diana Conti, condenó enérgicamente lo ocurrido y señaló que la agresión no debe quedar impune. Las autoridades bonaerenses dejaron la opinión en manos de los investigadores, la policía provincial, altamente cuestionada por Bonafini, pero también por todos los organismos de derechos humanos.

Presumiblemente policías, mimetizados como personal telefónico, contando con información sofisticada, entraron al domicilio de la hija de la líder de Madres de Plaza de Mayo, cuando ella estaba en Brasil, y la sometieron a torturas como las que se practicaban en tiempos de los campos de detención en los años de plomo: una bolsa de plástico para llevar a la mujer al borde de la asfixia, quemaduras en varias partes de su cuerpo con cigarrillos encendidos, golpes con cuerpos sólidos envueltos en trapos para evitar ser identificados y otras laceraciones parecidas. No hubo robo, lo que resalta el mensaje de los desconocidos de siempre.

Además, la entidad fue objeto varias veces de robos misteriosos, seguimientos de sus militantes y amigos, al que se une panfletos y escritos contra la organización, en medios electrónicos que sostienen residuales de partidarios de la dictadura, donde se dedican a seguir las actividades de los organismos humanitarios y alertar sobre represalias.

Si de algo no se puede dudar, aunque no se compartan las apreciaciones de Bonafini, es que en el aire tibio argentino hay olor a menta vengativa de la derecha extrema, que tiene manifestaciones en consignas filo fascistas con relación a temas como la seguridad o reclamando «mano dura» contra los «piqueteros», que cortan rutas para hacer conocer sus reclamos.

Las Madres de Plaza de Mayo están escindidas hace más de una década entre el grupo que orienta Bonafini y las conocidas como Línea Fundadora que preside Nora Cortiñas.

 

Acusan al jefe del Ejército

En el mismo momento, el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) solicitó al Poder Judicial de Resistencia la investigación penal para el esclarecimiento de los hechos y los responsables de la Masacre de Margarita Belén, ocurrida en la provincia de Chaco, en diciembre de 1976.

Uno de los imputados es el actual jefe del Ejército, general Ricardo Brinzoni, quien entonces era secretario general de la intervención militar en esa provincia del noroeste. Brinzoni acaba de reconocer que la muerte de 22 detenidos-desaparecidos no ocurrió en un enfrentamiento, sino que constituyó un alevoso fusilamiento de prisioneros.

La querella fue presentada ante el juez federal Carlos Skidelsky, por Horacio Verbitsky, presidente del CELS, y María José Guembe, abogada del organismo. Acompañaron a los miembros del CELS sobrevivientes de la masacre, familiares de las víctimas, representantes de colegios profesionales, centrales sindicales y organismos empresariales chaqueños, la diputada nacional disidente Elisa Carrió y Adán Pedrini, ex diputado del PJ chaqueño.

Una abigarrada manifestación acompañó a Verbitsky y Carrió en su camino a los tribunales chaqueños. La situación del jefe del Ejército de deterioró cuando se comprobó que el abogado del arma era un conocido militante nazi. Brinzoni explicó que fue engañado por sus asesores, pero no se conocieron las sanciones que se dijo aplicó.

Una y otra situación dinamitó su intención de reivindicar al Ejército ante la sociedad, sin profundizar la investigación de lo sucedido con los detenidos desaparecidos, documentación que niega tener.

Para los analistas la situación del general se ha tornado insostenible y no es improbable que a fin de año, el presidente Fernando de la Rúa designe un nuevo jefe del Ejército. Se verá.

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