Gore y Bush favoritos
Bruno Marolo – Washington, ANSA
Los sondeos indican que serán triturados por los engranajes de sus respectivos partidos el 7 de marzo, el «supermartes» que decidirá de hecho el resultado de las primarias.
McCain se defiende con furia, pero es la furia de un desesperado. Hoy, entrevistado por una radio, lanzó su maldición al enemigo victorioso.
«El Partido Republicano –dijo– perdió las dos últimas elecciones presidenciales y se está metiendo en el mismo camino también para la próximo».
En otras palabras: los notables del partido conseguirán probablemente imponer a su candidato para la Casa Blanca, George Bush. Pero el país no piensa como ellos, y en noviembre elegirá a Al Gore.
El debate televisivo entre Bush y McCain, el jueves por la noche en California, fue prácticamente una pelea. Al Partido Demócrata, en cambio, parece haber vuelto un sentimiento de unidad.
Bill Bradley, un ex campeón de básquet acostumbrado a aceptar deportivamente la derrota, no retiró aún su candidatura, pero cesó el fuego de la polémica contra el favorito Al Gore.
Algunos comentaristas piensan que a cambio de su apoyo Gore podría designarlo como vicepresidente.
El martes los demócratas votarán en 15 estados. La separación entre Al Gore y Bill Bradley ya es irrecuperable: los sondeos registran 19 puntos en Nueva York, 25 en California, 56 en Ohio.
Las primarias republicanas se realizarán en 12 estados.
McCain, que hasta ahora había podido desplazar a Bush atacándolo por izquierda, dio un paso en falso y se desmoronó.
La semana pasada volcó una ola de insultos sobre el pastor Pat Robertson y los integristas religiosos de derecha, que son el ala dura del partido. Lo pagó rápido, y caro, con una dura derrota en las primarias de Virginia y en el estado de Washington.
Cuando se disculpó, el jueves, era demasiado tarde.
Un sondeo realizado hoy en los ocho estados más populosos en los que se votará el martes indica que George Bush debería ganar en siete, incluidos Nueva York California y Ohio, mientras McCain tiene ventaja sólo en Massachusetts.
El sur conservador está todo con Bush, que en los sondeos gana por 52 a 30 en Georgia, 57 a 31 en Ohio, 46 a 37 en Missouri, 52 a 32 en Maryland.
Las distancias se acortan en Nueva York y Connecticut, pero el ciclón McCain ya se desinfló y no asusta más a nadie.
En el debate del jueves por la noche, McCain perdió la iniciativa. Hasta ahora había ido al asalto de Bush, pero ahora da marcha atrás.
Negó haber acusado de «anticatólico» a su adversario, y Bush le respondió con sarcasmo: «Si no sabes que tus colaboradores me llamaron así, significa que no estás atento a lo que se dice en tu nombre».
Pero para Bush las cosas tampoco serán fáciles. La prueba de fuego para él será en California, donde el mecanismo de las primarias es tan complicado como un concurso de belleza.
Los electores deben registrarse como demócratas, republicanos o independientes, pero pueden votar por cualquier candidato, independientemente de su partido.
Al final, sin embargo, cuentan sólo los votos dados al partido preseleccionado; los otros tienen un valor simbólico.
Bush está casi seguro de tener la mayoría en el partido. Sin embargo, si en el «concurso de belleza» lo supera McCain, o Al Gore, debe tener cuidado: significa que será el candidato de los republicanos, pero difícilmente pueda convertirse en presidente.
Mientras terminan las escaramuzas preliminares, Bush y Gore se preparan para el duelo final, y parece que eligieron el arma de los escándalos.
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