El 13 de julio el juez Urso lo indagará por la causa del contrabando de armas

Ya casado, a Menem lo esperan semanas difíciles

No ocurrió jamás con un presidente constitucional durante otro de igual signo, en un extraordinario cambio de la doctrina del Poder Judicial, por un decenio considerado leal al ex mandatario. Tiene amigos, pero no el poder, menos aun la opinión pública.

Si el casamiento, como suponen muchos, fue pensado como una operación de marketing, para desbrozar el camino de Menem para retornar a la Casa Rosada en 2003, ni las encuestas que lo ponen muy debajo de casi todo hombre público conocido, no a su propio movimiento, le darían perspectivas a ese objetivo.

Mucho ruido provocó el enlace, pero hubo ausencias notorias, ya que casi ningún gobernador peronista, salvo dos de los 14 de ese color, fueron a La Rioja. Angel Mazza, que administra La Rioja, fue en rigor el anfitrión y el organizador (y hasta pagador) de los fastos, de menos resonancia popular de lo que se ha querido indicar. Que no hayan estado en acontecimiento tan importante los consejeros políticos de Menem, como los senadores Carlos Corach y Eduardo Bauzá, o gobernadores como el cordobés José Manuel de la Sota o el santafesino Carlos Alberto Reutemann, es sensible. No sería caso de su rival Carlos Ruckauf, o de su enemigo jurado, el ex gobernador bonaerense Eduardo Duhalde. El y su esposa, Chiche Duhalde, «quisieran ver preso a Menem», escribe Clarín ayer.

Hasta el menemista químicamente puro, Julio Nazareno, presidente de la Corte Suprema de Justicia, prefirió viajar a España, estar lejos de la fiesta. En algún momento el tema llegará al más alto tribunal.

Menem apeló a una frase de Simón Bolívar para incrementar su orgullo: «Encadenado, pero en la patria», tronó cuando supo que el juez federal Jorge Urso le hizo saber al ministro del Interior, Ramón Mestre, que el ex presidente no puede salir del país, salvo con permiso del magistrado. Si lo pide –una humillación–, no le sería negado, cuentan los especialistas, basándose en otros procesos de menemistas notorios que entran y salen del país.

Un fallo lapidario

Es que el fallo de la Cámara Federal porteña ratificando la prisión del ex cuñado de Menem, Emir Yoma, es un absoluto respaldo para el juez Urso, cuando está en cuenta regresiva de la indagatoria al ex presidente del 13 de julio.

Antes deben ir otros ex prominentes, entre ellos el antiguo jefe del Ejército, general Martín Balza, que estaría muy comprometido en el expediente. El jueves declaró el ex canciller Guido Di Tella, pero sus explicaciones, aparentemente, no conformaron al juzgado y al fiscal.

Urso siente apoyo con la resolución de sus superiores. Hasta el jueves último tenía la perspectiva de llevar al interrogatorio a un poderoso ex presidente en medio de una serie de presiones menemistas. Ahora lo hace con la seguridad de tener su retaguardia asegurada.

El juez federal esperaba el fallo para dentro de un mes, pero la Cámara se adelantó en sus tiempos. La razón del aceleramiento es una serie de «movimiento raros» detectados, en los últimos días, alrededor de la causa.

Uno de esos movimientos puede haber sido la decisión del juez Julio Speroni de detener a Erman González, dejando abierta la posibilidad de que el ex ministro plantee una cuestión de doble juzgamiento. Sería para que se unifique la causa principal por la venta ilegal de armas a Ecuador y Croacia con la del contrabando de pólvora y armas a este último país. Ahora, el fallo de la Cámara Federal abortó esa alternativa.

Lo cierto es que frente a esos «movimientos raros» la Cámara dobló su apuesta en este juego que había abierto el 6 de abril pasado cuando ordenó a Urso procesar a Luis Sarlenga, titular de Fabricaciones Militares, como miembro de una asociación ilícita, lo que provocó la confesión del ex interventor y la detención de Emir Yoma como organizador. ¿Quién es el jefe? Esta es la cuestión y todos los ojos están en La Rioja, y no por la boda resonante.

El fallo también contiene un claro mensaje a la dirigencia política que, sobre todo la peronista, creía que se iba a juzgar la actuación de todo un gobierno. La investigación se dirige sólo a Menem y los otros imputados que pudieron formar una organización delictiva. Por ahora no tiene pruebas suficientes, según el criterio de los camaristas, contra Domingo Cavallo, quien también firmó los tres decretos que tenían a Panamá y Venezuela como destino falso de las armas, pero es el factótum del plan económico actual.

Envolver a Cavallo

Pero el menemismo quiere ver enredado en los tribunales al ministro elucubrando que así, Fernando de la Rúa, que no empujó el proceso pero que no quiere inmiscuirse con la justicia, se vea obligado a auxiliarlo.

Doce de los 14 gobernadores peronistas dieron su respaldo a Cavallo, como señalando que respaldan la gobernabilidad, estos días cuestionada y que no se suman a maniobras del menemismo extremo. Cavallo se fue de viaje a explicar los beneficios del canje de una parte de la deuda. Será respaldado por gobernadores del peronismo y de la Alianza en esa gestión. Pero sabe que del menemismo sólo puede esperar problemas, muchos problemas.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje